martes, 14 de abril de 2026

¿Se "agotan" nuestros huesos al amamantar?

 Lo que la ciencia nos dice a las familias




¡Hola a todas las familias! Como monitora de La Liga de la Leche, una de las preguntas que escucho con más frecuencia en nuestras reuniones es si la lactancia materna "descalcifica" o debilita los huesos de la madre a largo plazo. Es una preocupación natural: queremos dar lo mejor a nuestros bebés, pero también queremos estar sanas para verlos crecer. Hoy quiero compartir con vosotros un rayito de luz desde la divulgación científica que nos aporta mucha tranquilidad.

La "hucha" de calcio y el embarazo

Es cierto que tanto el embarazo como la lactancia demandan grandes cantidades de calcio. Durante la gestación, el esqueleto del bebé necesita unos 30 gramos de este mineral, especialmente en el tercer trimestre. Para cubrir esta necesidad, el cuerpo de la madre es asombroso: aumenta la absorción intestinal de calcio y, si es necesario, moviliza una pequeña cantidad de sus propios huesos.

Un estudio esperanzador: El proyecto PEAK-25*

Recientemente, un estudio sueco muy robusto llamado PEAK-25 siguió a casi 700 mujeres desde los 25 hasta los 35 años. ¿El objetivo? Ver si haber tenido hijos o haber amamantado dejaba una huella negativa en la densidad mineral ósea (BMD) a largo plazo.

Aquí tenéis las conclusiones clave que solemos comentar en nuestros grupos de apoyo para vuestra tranquilidad:

  1. Tener hijos no daña tus huesos: El estudio demostró que la paridad (haber tenido uno o más hijos) no tiene un impacto negativo en el esqueleto. De hecho, se observó que la densidad ósea en la columna vertebral era incluso un poco mayor en las mujeres que habían sido madres en comparación con las que no.
  2. La lactancia prolongada es segura: Amamantar durante muchos meses (incluso más de 15 meses acumulados) no afecta a la salud ósea final. Aunque es cierto que mientras amamantamos se producen pérdidas temporales de densidad ósea (de un 3% a 4% en la cadera), estas son transitorias.
  3. La recuperación es total: El cuerpo humano tiene una capacidad de recuperación asombrosa. Una vez que se produce el destete, el esqueleto recupera su densidad original en un periodo de unos dos años. Al llegar a los 35 años, no hay diferencias significativas entre los huesos de una madre y los de una mujer de su misma edad que no ha tenido hijos.

La mirada de La Liga de la Leche

Desde nuestra filosofía, creemos que la lactancia es la forma ideal de iniciar la relación con nuestros hijos y que este proceso favorece el crecimiento de la mujer no solo como madre, sino como persona. Saber que nuestro cuerpo está biológicamente diseñado para afrontar estas demandas y recuperarse por completo nos permite disfrutar de la lactancia con más confianza.

El apoyo de la pareja y la familia es vital para que la madre pueda concentrarse en estos cuidados, fortaleciendo así todo el tejido familiar.

Si tienes dudas sobre la postura, el agarre o simplemente necesitas compartir tu experiencia, te esperamos en nuestras reuniones gratuitas. Recuerda que "la ayuda que una madre puede prestar a otra es de vital importancia".

¡Nos vemos en el próximo círculo!

P.D.: Si quieres saber más sobre grupos de apoyo o cómo contactar con una monitora, no dudes en visitar nuestra web oficial.


Raquel. LLLSegovia


*Lisa Egund, Linnea Malmgren, Anthony D Woolf, Fiona E McGuigan, Kristina E Akesson, Recovery of BMD after pregnancy and breastfeeding—a 10-yr prospective observational study of 25-yr-old women, Journal of Bone and Mineral Research, Volume 40, Issue 12, December 2025, Pages 1360–1369, https://doi.org/10.1093/jbmr/zjaf087

martes, 7 de abril de 2026

Lactancia Materna: Mucho más que alimento.

 



Querida mamá,

En La Liga de la Leche sabemos que la lactancia es mucho más que "alimentar" a tu bebé; es, en esencia, una relación viva, fisiológica y afectiva que se construye día a día. A veces, las dificultades del camino nos hacen olvidar que este acto es un arte que requiere tiempo para fluir de forma natural.

Hoy quiero compartir contigo cómo puedes nutrir ese vínculo emocional tan especial durante la lactancia directa:

  • Siente el poder de la oxitocina: Durante cada toma, tu cuerpo libera oxitocina, la "hormona del amor", que no solo ayuda a que la leche salga, sino que promueve un apego profundo y te ayuda a responder con mayor sensibilidad a las necesidades de tu pequeño.
  • Escucha el "diálogo" biológico: ¿Sabías que tu cuerpo y el de tu bebé conversan? A través de la succión, la saliva del bebé envía señales a tu sistema inmunitario para que produzcas anticuerpos específicos si él está luchando contra una infección. Además, tu leche cambia por la noche, aportando melatonina para ayudarle a regular su sueño y calmarse.
  • Prioriza la cercanía y el contacto: El contacto piel con piel desde el nacimiento y la cohabitación (tener al bebé cerca de ti) son las bases para establecer una relación de confianza mutua. Amamantar directamente te permite interactuar más con tu hijo y brindarle un consuelo que va más allá de la nutrición.
  • Busca tu "tribu" y apoyo: El papel de tu pareja es fundamental para que puedas concentrarte en este cuidado tan íntimo. Pero también es vital el apoyo de otras madres; compartir experiencias nos ayuda a comprender mejor a nuestros hijos y a nosotras mismas.

Cuando el entorno no acompaña es importante reconocer que, a veces, las madres recurrimos a la extracción de leche no por deseo, sino porque el sistema nos ha fallado. La falta de permisos de maternidad adecuados y la separación temprana en el trabajo son barreras externas que dificultan la lactancia directa. En La Liga de la Leche creemos que la sociedad debe transformarse para que amamantar sea un derecho protegido, valorando el trabajo reproductivo que realizas.

Recuerda que cada gota de leche y cada momento de cercanía cuentan. Amamantar es una oportunidad de crecimiento personal que nos enriquece como mujeres en todas las facetas de nuestra vida.

Si necesitas un espacio para hablar, compartir tus dudas sobre el agarre o simplemente sentirte escuchada, te esperamos en nuestras reuniones. ¡No estás sola en este camino!


Raquel. LLLSegovia