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viernes, 9 de octubre de 2020

Salud bucodental y lactancia. Por Carolina Jiménez Yuste.

 


          Salud bucodental y lactancia es el título de la charla que nuestra compañera Carolina Jiménez Yuste, nos ofreció con motivo de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2020 el martes 29 de septiembre.

          Carolina es odontóloga y ha basado su formación en la búsqueda de herramientas para abordar de manera global la salud bucodental. Además es madre de tres hijos y esta experiencia le ha aportado la visión multifactorial y el afán del trato respetuoso con los niños.

          En esta charla, Carolina comparte con nosotras su interés en la prevención a edades tempranas y cómo esta tiene un papel fundamental a lo largo de la vida.

       Carolina ha colaborado en  publicaciones de la AEP y en publicaciones editadas especificamente para LLL-España como es "salud bucodental y lactancia"

          Este año la pandemia nos ha dado paso a charlas online con muy buena acogida y sensación de estar a la vez en el comedor de casa.

            ¡¡¡Gracias Carolina por esta estupenda aportación!!!



                                         Enlace al vídeo de la charla. 

Raquel

La Liga de la Leche. Segovia.

miércoles, 20 de junio de 2018

Comunicado de La Liga de la Leche - España al comité ejecutivo de la AEP y a la organización del 66 congreso de la AEP


   Hace unos días conocimos el caso reciente de una madre pediatra con un bebé lactante de 3 meses al cual se le prohíbe el paso en el 66º Congreso de la Asociación Española de Pediatría (AEP) celebrado en Zaragoza del 7 al 9 de junio de 2018, alegando una “ley de farmacia” (donde hay industria farmacéutica sólo pueden pasar personas acreditadas y el bebé no es una persona acreditada).

  Tras este lamentable hecho conocimos el comunicado que la AEP ha redactado con respecto a este incidente.

  Al bebé de esta pediatra se le niega su derecho fundamental a ser amamantado en cualquier lugar que sea necesario (bebé que además debido a su corta edad únicamente se puede alimentar de leche y en este caso, de leche materna), y a su madre se le niega el derecho que tiene como persona acreditada a asistir a toda charla de formación a la que quiera acudir. La única opción que tiene es darle el pecho fuera del recinto (y parece constar que no fue el único caso).

   En La Liga de la Leche España conocemos el buen hacer del Comité de Lactancia Materna de la AEP, nosotras mismas informamos a las familias de los estudios y artículos que publica dicho Comité para que sean de su utilidad. Por ello nos extraña aún más la respuesta que ha dado la AEP a la polémica surgida, en la que alega únicamente que el congreso se estaba desarrollando en un recinto privado en el cual se deben acatar las normas impuestas.

   Nos preocupa que la AEP acepte de buen grado una norma privada en la que se excluye a un bebé lactante (de sobra conocido que debe estar junto a su madre y junto a su pecho) de un congreso de pediatría, que por otro lado es una ciencia que aborda la salud de bebés y niños.

   Nos preocupa que se discrimine el derecho de una mujer a poder acceder a una formación continua por el hecho de ser madre lactante.

   Nos preocupa que lo que sí se permita en el Congreso es el patrocinio directo de empresas que vulneran el Código Internacional para la Comercialización de Sucedáneos de Leche Materna
  https://www.unicef.org/spanish/nutrition/index_24805.html 
y que explica muy bien en su comunicado el Ihan
https://www.ihan.es/comunicado-de-ihan-al-comite-ejecutivo-de-la-aep-y-a-la-organizacion-del-66-congreso-de-la-aep/

Y por último, nos preocupa que la AEP anteponga un conjunto de excusas a la salud de un lactante y de su madre, cuando se supone que debemos todos remar en la misma dirección para conseguir tasas de lactancia materna más satisfactorias y duraderas.

   Esperamos que la AEP reflexione y ojalá este tipo de situaciones no vuelva a suceder.

En nombre de LLL Área España.
Coordinadoras LLL España 2018.
Marta Abad y Lucía Castillo.

jueves, 28 de diciembre de 2017

Cuando tu bebé necesita ser operado…

Cuando tu bebé necesita ser operado…

No me centraré en que fue en Nochebuena, ni en que nos tocó salir corriendo hacia Madrid sin saber cuándo podríamos volver, ni en la separación que supuso de nuestros hijos mayores que tan sólo contaban con 3 y 6 años, ni en que por el camino casi nos matamos de puros nervios, ni de que iba, siendo un tercero, con la bolsa rota con dos horas y cuarto de camino por delante, ni tampoco en el dolor y la frustración que se siente cuándo diagnostican a tu bebé en el embarazo una enfermedad, y sientes que ni siquiera en tu útero puedes mantenerlos a salvo…

Hoy mi tercera hija cumple cuatro añitos. Aún recuerdo y me emociono cuándo evoco aquellos momentos de miedo e incertidumbre. Emma, la tercera de mis hijos, vino al mundo luchando y dándonos grandes lecciones de fortaleza y lucha que jamás olvidaremos.

Cuando es el cumpleaños de alguno de mis hijos, les encanta recordar cómo fueron sus nacimientos, cómo fue el parto, cómo fueron esas primeras semanas… vemos fotos, vídeos, contamos las anécdotas y yo me pongo muy ñoña jajaja. Hoy tocaba recordar el nacimiento de Emma, y lo bueno es que sus hermanos recuerdan cosas, así que entre todos hemos recompuesto su historia.

Emma venía con un problema en el intestino que detectaron en el embarazo, y sabíamos que tenía que ser intervenida a las pocas horas de nacer. Nos habían derivado a Madrid, y estábamos más o menos preparados, aunque creo para algo así, nunca terminas de estarlo.


El parto fue natural, respetado y disfrutado (dadas las circunstancias), y sentí que pude estar bastante a mi libre albedrío. Yo tenía muy claro, que los minutos y horas siguientes Emma tendría que pasar por pruebas y separación, así que quisimos darle la mejor bienvenida posible… recuerdo al momento de nacer besarla hasta el agotamiento, porque sabía que a los pocos minutos se la llevarían.




Sabía que no podría alimentarla con mis pechos hasta pasados muchos días, en concreto 20 días hubo hasta que pude ponerla al pecho. Yo lloraba de envidia cuándo veía en la UCI a otras madres amamantando a sus bebés, también enfermos. Mi marido y yo sólo podíamos calmarla haciendo piel con piel; Y así, nos íbamos turnando 8 ocho horas cada uno, mañana, tardes y noches, para poder tenerla de continuo en nuestros brazos.




Yo no podía darle de mamar a Emma, pero quería ayudar a otros bebés que sí podían comer por boca; así que me hice donante de leche en el hospital y desde que Emma nació, empecé a extraerme leche cada dos horas, sin descanso. Por las noches incluso me ponía el despertador, aún puedo recordar el ruido en la quietud de la noche del sacaleches eléctrico…
Acabé dejando al doce de octubre 17 litros de leche para repartir entre los muchos bebés hospitalizados.



Creo que una de las mayores frustraciones que he vivido como madre, es la de sentir que al ponerla al pecho, después de la larga espera, Emma había perdido el instinto de succión. No hacía fuerza y se escapaba el pezón de su boquita… Yo sabía que era cuestión de paciencia, y que lo acabaríamos logrando, mis otros hijos habían mamado durante años, y ella no iba a ser menos.

Una neonatóloga estupenda nos explicó un truco, que supuso que a los dos días Emma empezara a mamar eficazmente. Con una cánula finita pegada a su paladar y mi leche en una jeringuilla esperábamos a que ella hiciera fuerza para subir el émbolo, así fue como empezó a coger fuerza y a mamar activamente…

Cuando tienes problemas en la lactancia, y más aún cuando tu hijo tiene un problema o está hospitalizado, es muy importante el conocimiento y apoyo del servicio sanitario que os tratan a ti o a tu hijo. En esos momentos de flaqueza, de dudas, de preocupación, brindarte de apoyos a tu alrededor e información es fundamental para sentir ese empujoncito de que ¡sí se puede! Para eso también puedes contactar con tu grupo de La Liga más cercano; estamos en 11 comunidades del territorio español; hacemos reuniones mensuales regulares y atendemos consultas por teléfono, por correo y por whatsapp:

Adjunto el tríptico de la Asociación Española de Pediatría que habla sobre la importancia de continuar la lactancia en caso de que tu hijo deba ser hospitalizado:

Además, si tu hijo está hospitalizado sea un bebé lactante o sea un niño de 14 años, no está de más echar un vistazo a la “Carta Europea de los Derechos de las Niñas y Niños Hospitalizados” donde quedan recogidas las leyes que nos amparan y nos protegen.


Y dicho todo esto, me gustaría enviar desde aquí un mensaje de admiración, cariño y fuerza a las familias y niños que tienen que estar hospitalizados. cuándo tenemos la suerte de amamantar a nuestros hijos durante ese proceso, la lactancia nos sirve para consolar y alimentar a nuestros hijos, además está demostrado que reduce el dolor, consuela en tratamientos o terapias; les produce seguridad, incluso en un ambiente que parece un poco hostil (como un entorno hospitalario); además les provee de anticuerpos, calorías y los mantiene hidratados; y para nosotros, como padres y acompañantes, que muchas veces nos sentimos impotentes frente al dolor o la situación de nuestro hijo, nos ofrece la oportunidad de que al menos eso sí está en nuestras manos…

Un abrazo navideño de color y esperanza.

Eva- Monitora de La Liga de La Leche






martes, 11 de abril de 2017

¿Cuándo debo empezar con la alimentación complementaria?

Se recomienda comenzar a introducir los alimentos complementarios alrededor de la mitad del primer año. Antes de este tiempo, el sistema digestivo del bebé no ha madurado lo suficiente como para digerir y procesar adecuadamente ningún otro alimento que no sea la leche materna. Hay que fijarse si el bebé está listo. Las señales que indican que el niño ya está listo para otros alimentos incluyen: si el bebé se sienta solo sin ayuda, si ya no empuja hacia afuera con la lengua alimentos que se le den a probar, si muestra un interés genuino en lo que usted come, si intenta alimentarse por sí mismo.
Los bebés varían ampliamente en cuanto a la edades a la cual están listos para alimentos complementarios. Esperar hasta que su bebé de  señales que muestran que está listo le ayudará a prevenir alergias en el futuro.
Un bebé exclusivamente amamantado probablemente no necesitará ningún otro alimento hasta que cumpla 6 meses.
Sin embargo, cada niño es diferente - algunos bebés están listos para otros alimentos un poco antes de los 6 meses, y otros no están listos hasta un tiempo después.
Busque las siguientes señales:
  • un incremento en el número de veces que el niño pide mamar que no se relaciona con una enfermedad o con la erupción de dientes,
  • interés creciente en los alimentos que otros consumen en la mesa,
  • la habilidad de sentarse solo,
  • el que ya no use la lengua para sacar de su boca algún alimento que llegue a probar
  • y la habilidad de tomar cosas en las manos y llevárselas a la boca.

Cada niño le dirá cuando está listo para otros alimentos entre los 6 y 12 meses de edad. Generalmente habrá una comida donde la familia se reúna y el bebé esté en las piernas de alguien o en una silla alta. Y cuando usted tome un bocado, los ojos del bebé seguirán su tenedor hasta que aquel llegue a su boca con una mirada que parece decir: "como te pudiste comer esto sin darme a mí". O si el bebé está sentado sobre las piernas de algún miembro de la familia, intentará tomar la comida que está sobre el plato, la pondrá en su boca y rápidamente repetirá la hazaña. Alrededor de los cuatro meses habrá una etapa cuando el bebé comience a tomar todo lo que alcance (como la comida del plato de la madre) pero si alcanza a metérsela a la boca, no muestra interés en comérsela.
Cuando su bebé comience a comer mayor cantidad de otros alimentos, no se le olvide darle el pecho primero, antes de ofrecer los demás alimentos. También sepa que el bebé no necesita grandes cantidades, solo una cucharadita para empezar. Los demás alimentos aún no son tan buenos para su bebé como la leche materna. Durante el primer año, el bebe solo se estará acostumbrando a otros sabores y texturas. El plátano machacado  es un alimento muy fácil con que empezar y la mayor parte de los bebés lo aceptan bien. Comidas altas en proteína siguen después - un hueso de pollo para que el bebé mordisque (aunque no tenga dientes), carne tierna y en trozos muy pequeños, etc. Es bueno esperar para introducir los huevos y la leche de vaca hasta después del primer año de vida.
La filosofía de la Liga de La Leche en cuanto a la nutrición se aplica a los bebés que comienzan a comer otros alimentos así como al resto de la familia: "Una buena nutrición significa ingerir alimentos sanos  y variados, tan cerca de su estado natural como sea posible". No es necesario comprar potitos para bebé.
La asociación española de pediatría hace las siguientes recomendaciones:
La situación ideal es que el niño permanezca los 6 primeros meses con lactancia materna exclusiva. Pasado este periodo, se introducen en la dieta alimentos distintos de la leche. A esto se denomina alimentación complementaria(link is external). Son alimentos que “complementan” la leche, pero NO la sustituyen. La leche (preferiblemente materna) sigue siendo la principal fuente nutritiva durante todo el primer año de vida y una fuente importante de nutrientes en el segundo año y después.
A partir de los 6 meses de vida, las necesidades nutricionales del niño aumentan y la leche no cubre sus requerimientos.  Por otro lado, desde el punto de vista psicomotor, la mayoría de los bebés ya están preparados. Son capaces de mantenerse sentados, muestran interés por los alimentos, pueden cogerlos y llevarlos a la boca. Además, a esta edad se pierde el reflejo de extrusión, que hace que los niños expulsen la cuchara con la lengua. También saben mostrar hambre o saciedad con sus gestos. Es, por tanto, la edad idónea para comenzar a probar nuevos alimentos, sabores y texturas.

A los 8 meses, la mayoría de niños también pueden consumir alimentos que se pueden comer con los dedos. A los 12 meses, la mayoría de los niños puede comer el mismo tipo de alimentos que el resto de la familia
La lactancia materna sigue ofreciendo un aporte nutricional importante pasado el primer año de vida. Debido a que la leche materna tiene un contenido de grasa relativamente alto comparada a la mayoría de los alimentos complementarios, es una fuente clave de energía y ácidos grasos esenciales. La leche materna es mucho más que un alimento. Además de aportar una tercera parte de las calorías diarias a un niño de 1 a 3 años, protege de infecciones, mejora el desarrollo intelectual y emocional y previene enfermedades a largo plazo. ¡Y suele ser algo agradable para ambas partes! Por todo ello, es aconsejable mantener la lactancia mientras la madre y el hijo lo deseen
Existe un reconocimiento creciente de que la alimentación complementaria óptima está relacionada no sólo con el qué se come, sino también con el cómo, cuándo, dónde y quién alimenta al niño.
Entre los 6 y 12 meses se pueden introducir prácticamente todos los alimentos, salvo los pequeños y de consistencia dura (como los frutos secos, trozos de zanahoria cruda, uvas), por el riesgo de atragantamiento. El orden es totalmente indiferente. No es necesario ceñirse a un estricto calendario de introducción que puede provocar frustración y confusión a los padres. No obstante, es aconsejable ofrecer cuanto antes alimentos que contengan hierro, como las carnes y los cereales enriquecidos con hierro.
Lo ideal es ofrecer alimentos propios de la zona, según la cultura y los gustos familiares, introduciendo gradualmente una dieta variada y agradable. La comida es un acto social, por lo que es buena idea que el niño coma con el resto de la familia, probando los mismos alimentos y aprendiendo de ellos.
Al principio, no se deben dar alimentos que pueden contener muchos nitratos (como la remolacha, espinacas y zanahoria). Tampoco se debería añadir azúcar ni sal durante el primer año. Después, es conveniente utilizar pequeñas cantidades de sal yodada.
En cuanto al gluten (contenido en el trigo, cebada y centeno), lo más adecuado es introducirlo en pequeñas cantidades, al mismo tiempo que se continúa dando el pecho. Dejar que el niño mordisquee un trozo de pan es una forma fácil de ofrecerlo.
Si el bebé hace un mínimo de 4 tomas de pecho diarias, no necesita otros alimentos lácteos (como yogur, queso, “leches artificiales” en papillas). No es necesario introducir “leche artificial” para preparar las papillas de cereales industriales en un bebé amamantado. Algunas alternativas son prepararlos con leche materna extraída, con las verduras o con las frutas. Se pueden utilizar cereales que se disuelven en agua, sémola de arroz (cereal sin gluten) o sémola de trigo, pan o pasta (cereal con gluten).
La leche de vaca no se debe dar antes de los 12 meses de edad (puede producir microsangrado intestinal). Los derivados lácteos también se deben evitar en el primer año en niños con alto riesgo de desarrollar alergia a las proteínas de la leche de vaca (antecedentes de alergia en familiares de primer grado). En niños de bajo riesgo alérgico es aceptable introducir pequeñas cantidades de derivados lácteos con el resto de alimentos, antes de los 12 meses, siempre que no se convierta en la bebida principal.

Es importante dejar que el niño vaya probando, respetar sus gustos, alimentarle despacio y con paciencia, minimizando las distracciones (evitar la televisión) y, sobre todo, no forzar ni obligarle a comer. Hay que recordar que hasta el año de vida se debe ofrecer primero el pecho y luego los otros alimentos que complementan a la leche.  Información elaborada por el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría.http://www.llli.org/lang/espanol/lactancia.htmlhttp://enfamilia.aeped.es/autores/comite-lactancia-materna-aep