jueves, 2 de noviembre de 2017

'Las abuelas no me entienden'



Hay una cosa que se ve de manera recurrente, casi podría decir que permanente, en todas las lactancias: el importantísimo papel que juegan las abuelas. Sus opiniones e intervenciones, por su presencia o ausencia, pueden influir en el desarrollo de la lactancia de formas insospechadas y, a veces, muy, muy intensas.

Aquí, antes de meterme un poquito más en materia, creo que debo incidir en que existen dos tipos de abuelas separadas por una brecha generacional importante: 

Están, por un lado, las abuelas más mayores, que aún recuerdan fácilmente haber mamado de sus madres hasta los cuatro, cinco años o más. O que recuerdan haber mamado de una tía o vecina, o que recuerdan a su madre amamantando al hijo de otra mujer. Estas son las abuelas que vivieron en una época en la que la lactancia no es que fuera la mejor opción: es que era la única disponible, y siempre, siempre, se abría camino, porque lo contrario tendría resultados nefastos.

Por otro lado, están las abuelas más jóvenes, las que fueron madres durante los 70, 80 y 90. Las que vivieron de pleno el boom del biberón, esas madres a quienes muchos pediatras llegaron a decir que la leche de fórmula alimentaba más que la leche del pecho (de la misma manera que un par de décadas antes los médicos recomendaban fumar porque era bueno para la salud), cosa que resultaba evidente porque los bebés, claramente, engordaban más. Y en una cultura en la que el hambre de la posguerra aún tenía un peso importante, un bebé más gordo solía ser sinónimo de un bebé más sano. Al menos entendiendo por sano "con más posibilidades de sobrevivir". Sin duda, es mucho peso.

Estas últimas madres, ahora abuelas de nuestros hijos, son las madres a quienes dijeron aquello de que el pecho se daba cada tres horas, diez (o quince) minutos de cada pecho. Las madres que "se quedaban sin leche" a los tres meses y tenían que meter de inmediato fórmula ante la hipotética amenaza de la desnutrición del bebé. Y he de añadir que, vistas las recomendaciones de la época, que muchas llegaran a los tres meses de lactancia me parece rayano en la heroicidad.

¿Y cómo influyen las experiencias de las abuelas en nuestras lactancias?


Como digo, pueden influir de muchas maneras. 

Las primeras abuelas, aquellas que recuerdan haber mamado y amamantado como lo más normal del mundo, suelen ser más tranquilas en lo que respecta a la alimentación del bebé al pecho, porque han tenido cultura del amamantamiento. Aunque ninguna está del todo exenta de esas ideas que llegaron a posteriori, que se asociaban además al modernismo y a un buen nivel socio-cultural, entienden la lactancia como algo posible y natural.

Cuando nos transmiten experiencias y anécdotas, suelen resultar reconfortantes y aportarnos mucha seguridad. Una especie de "si ellas podían, ¿por qué no voy a poder yo?". Nos aportan una visión relajada y tranquila, desdramatizan muchas de las pequeñas preocupaciones modernas que rodean a la alimentación del bebé y simplifican (y facilitan) el proceso.

Las segundas abuelas, aquellas que criaron en la época de oro de la leche de fórmula, tienen unas creencias, normalmente, profundamente arraigadas y, además, basadas en la preocupación y el miedo por la salud del bebé. Son madres que seguían, muchas veces, a pies juntillas una interminable lista de intervenciones que hacían serio daño a la lactancia materna (eso aquella que, a pesar de todo, quería amamantar). Recomendaciones como dar biberones de agua "porque la leche no quita la sed", dar infusiones varias (anises, manzanilla) a los bebés para los gases, introducir cereales a los cuatro meses o incluso menos edad... Y, por supuesto, la consabida "no dejar que el bebé te use de chupete", porque eso "crea vicio" y "luego el niño será dependiente toda la vida". Esto sin entrar a las restricciones (en ocasiones muy estrictas) de contacto físico ("no lo cojas en brazos, que se acostumbra") ni volver a mencionar las restricciones horarias, que a veces llegaban a hablar de amamantar sólo cuatro veces al día a partir del mes de edad.

Estas abuelas, claro, también influyen en nuestras lactancias, a través (igual que las anteriores) de sus propias experiencias y anécdotas, solo que estas tienen un efecto diferente, porque no suelen transmitir tranquilidad y naturalidad, sino más bien al contrario: nos cuentan aquellos miedos y preocupaciones a los que ellas hubieron de enfrentarse en su día. Evidentemente, es cuanto nos pueden transmitir: su propia experiencia. Una madre recién estrenada, muchas veces, recibe estas preocupaciones con una entonación crítica y, como reacción lógica, surge una actitud defensiva. Esto puede resultar en un desastre porque, no solo puede verse afectada de alguna manera nuestra lactancia, sino también nuestra propia relación con esa abuela.

Cuando el intercambio de experiencias se nos presenta claramente favorable, todo es fácil. Pero cuando los consejos que recibimos van contra la información que hemos recopilado para tener una lactancia de éxito, algunas madres se sienten profundamente atacadas y preocupadas, porque dudan de sus decisiones y de su propia capacidad o, si no dudan, entonces pueden desarrollar sentimientos negativos hacia la otra persona.

¿Y qué podemos hacer, entonces?


Creo que una parte importante es cobrar consciencia de que, cuando una abuela comparte contigo sus experiencias y preocupaciones, está compartiendo una de las partes más importantes de su vida: su maternidad. Es un gesto íntimo, bonito y esencial en la transmisión de las costumbres a lo largo de toda la historia del ser humano.

El primer paso es no recibirlo como un ataque hacia nuestra persona, nuestras creencias o nuestra manera de hacer las cosas, sino simplemente como un intercambio de conocimientos, de sabiduría femenina. Siempre podemos elegir coger lo que nos sirve, y dejar el resto, sin necesidad de entrar a ningún enfrentamiento.

Muchas veces, mostrar interés por la experiencia de maternidad de las abuelas e incluso hacerles preguntas, nos hace encontrar puntos en común que nos ayuden a llevar la conversación a algún lugar que sea constructivo para ambas. En ocasiones, incluso, hacer preguntas ayuda a que la abuela (sola) se dé cuenta de que su experiencia no finalizó con una lactancia próspera, por lo que puede que sus experiencias no sean las más favorables para el objetivo que nosotras buscamos.

Por último, el ejemplo es el arma más poderosa que tenemos. Podemos lapidar casi cualquier discusión con un "yo respeto tu maternidad, por favor, repeta tú la mía". Pero solo podemos esgrimir este arma si de verdad respetamos la maternidad de esta abuela. Si entramos a criticar sus decisiones, será luego más difícil pedir que no se critiquen las nuestras. Si, por el contrario, mostramos empatía y, mejor aún, empatizamos realmente. El respeto y la reciprocidad son siempre dos buenos pilares sobre los que construir cualquier conversación.

Si nada funciona, y se sostiene una situación que nos hace sentir mal, siempre podemos probar la estrategia de hablar abiertamente: "Me he informado mucho para tomar estas decisiones, que considero las mejores para mi bebé, y me gustaría que me respetaras". Y, si sigue sin funcionar, aunque no es lo mejor... El silencio, a veces, puede ser un gran aliado.

Pero si pudiera pediros algo, os pediría que, como sea, no guardéis rencor e intentéis quedaros con la belleza de una madre transmitiendo sus propios conocimientos (aunque no sean los que nosotras buscamos). La temprana maternidad es demasiado corta y bonita como para empañarla con cosas que, dentro de unos años, probablemente, poco importarán.

miércoles, 25 de octubre de 2017

LECHE PARA LLEVAR




 Son muchos los motivos que pueden llevar a una madre lactante a extraerse leche. Una hospitalización de la madre o el bebé, una ausencia más o menos prolongada por el motivo que sea, la incorporación al trabajo, extracción con la finalidad de aumentar la producción...

La extracción es una forma tanto de obtener el alimento del bebé como de asegurar la producción.
La extracción se puede hacer mediante un extractor (sacaleches) o de manera manual. Este tipo de extracción consiste en estimular la liberación de la lache y conseguir que fluya hacia el pezón.

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 La extracción manual, consta de tres movimientos que se repiten:

1. Sujetar el pecho con los dedos en forma de C, cerca de la areola pero sin tocarla.
2. Presionar con el pulgar y el índice del pecho.
2. Comprimir: se hace una ligera compresión llevando los dedos hacia el pezón si levantarlos del pecho
3.Soltar, sin retirar la mano del pecho.
4. Repetir el movimiento colocando la mano en otro punto del pecho, con el fin de comprimir todos los conuctos que albergan la leche.

Podéis ver la técnica en el siguiente vídeo.

La extracción en general, y la manual en particular, son procesos que requieren cierto aprendizaje y práctica. Es un proceso de prueba y error, ya que cada madre es diferente y única en sus circunstacias, técnica, etc etc.  Es posible que nos lleve un poco conseguir el flujo deseado aunque lo estemos haciendo estupendamente. ¡Ánimo, todo el esfuerzo tendrá su recompensa!

Si optamos por un extractor, también tenemos varias opciones (extractores sencillos o dobles, manuales o eléctricos). Nuestra elección será fundamentalmente en función del uso que se le vaya a dar. Si es para un uso ocasional, es posible que sea suficiente con un sacaleches sencillo (de una sola copa) manual. Si por el contrario, vamos a usarlo con frecuencia y/o durante un periodo de tiempo prolongado, es  muy posible que merezca la pena invertir en un sacaleches doble eléctrico, ya que nos ahorrará mucho tiempo y en general, la inversión se rentabiliza con creces.

Tanto si se opta por uno  otro tipo, es importante que el tamaño de la copa sea el adecuado. Si es demasiado grande o demasiado pequeño, pueden causar dolor o hinchazones, y la extracción, no ser eficaz.

Otro aspecto de gran importancia:  ¿Cada cuánto tiempo extraerse?  La respuesta varía en función del motivo de la extracción, así como de las circunstacias.

Por ejemplo, si se va a llevar a cabo la extracción de leche porque el bebé no va a mamar, y tiene pocos días, como puede ser  en el caso de un bebé prematuro hospitalizado, lo ideal es llevar a cabo entre ocho y doce sesiones la día, al menos una de ellas, durante la noche, para poder establecer una buena producción.

Sea cual sea la situación, siempre hay que tener en cuenta, que los resultados serán más favorables cuantas más extracciones realicemos a lo largo del día, es decir, en general será más productivo realizar ocho extracciones de 20 minutos cada una,  que cuatro extracciones de 40 minutos cada una.


ALMACENAJE

La leche materna contiene células vivas que combaten activamente los patógenos. Incluso congelada conserva todas las propiedades nutricionales, y según el tiempo de congelación, sigue conservando sus propiedades antiinfecciosas, por lo tanto, salvo que la leche se haya extraído con la finalidad de desecharla por algún motivo, merece la pena almacenar la leche extraída.

 Aquí tenéis toda la información necesaria sobre el almacenaje de la leche materna.

Algunas  veces al descongelar la leche, o incluso cuando han pasado unas horas desde su extracción, puede que se note un olor extraño, como a jabón. Ese olor se debe a la descomposición de la grasa por una enzima presente en la leche, la lipasa. La leche está en prefectas condiciones y la mayoría de los bebés la aceptan sin protestar, pero puede ser que algun bebé la rechace por ese motivo. Para evitar que esto ocurra, se puede proceder a escaldar la leche antes de congelarla, es decir, calentándola hasta que se formen burbujas en los bordes del recipiente pero sin que llegue a hervir.

Esperamos que esta información os sea de utilidad



 









miércoles, 11 de octubre de 2017

EnREDada a LLL



 
Foto con Clara  (mi "hermana" liguera) en un momento del Encuentro de LLL en Madrid
 


    Para mí la palabra "ENREDADA" tiene mucho que ver con mi relación con la Liga de La Leche, esta organización en la que me siento implicada desde el año 2003 como madre interesada en apoyar a otras madres, y desde 2006 como monitora acreditada.

    La Liga puede ser muchas cosas: un lugar acogedor y respetuoso donde reunirse con otras familias para charlar sobre la lactancia de l@s hij@s, una monitora que nos ayuda desinteresadamente en un momento determinado, una  organización internacional de 61 años de edad, autoridad en lactancia materna, que continúa apoyando a las madres que quieren dar el pecho...

    Para mí sobre todo es una RED. Una RED viva tejida con el amor y la dedicación de muchas mujeres y madres como tú que viven más o menos cercanas unas de otras, que un día, tras descubrir y apreciar LLL, se reúnen, se forman y unen sus fuerzas y su tiempo para dedicarse al apoyo de madre a madre.

    Las monitoras de LLL desempeñamos varias labores dentro de la organización y en nuestros grupos, y el trabajo en equipo se hace imprescindible, por lo que tenemos por costumbre contactar mucho unas con otras, semanalmente, a veces a diario, caramba, ¡ni que nos sobrara ni un minuto del día! Con nuestras familias e hij@s, nuestros trabajos, nuestras responsabilidades "ligueras"... Pero además, una vez al año, nos juntamos en una ciudad, todo un fin de semana, para compartir actividades y departir sobre nuestra labor, sobre temas de actualización en lactancia materna, sobre nuestra organización y sobre nosotras. También para celebrar nuestra pertenencia a esta gran RED de personas voluntarias y generosas.

    El año pasado las monitoras de Castilla y León y Asturias organizamos en Valladolid el encuentro nacional, nuestro primer encuentro, un gran reto.
 
 

Con Elvira, mi madrina, que me acompañó en mi formación y de la que sigo aprendiendo.
(Al fondo, Marta tocando la guitarra con su grupo de rock, en la celebración de los 60 años de LLLI de 2016).
 
Y este año lo han vuelto a hacer nuestras queridas compañeras de Madrid entre los días 6 y 8 de Octubre. Ha sido un encuentro MARAVILLOSO y especial, en el que hemos aprendido mucho y compartido preciosos momentos.

   Era una ocasión muy significativa, para ellas y para todas nosotras, pues LLL Madrid ha cumplido 25 años como asociación constituida (en CyLyA nos constituimos en 2006, hace 11 añitos, para que veáis su recorrido), así que quisieron celebrarlo por todo lo alto. Y realmente ¡lo hemos disfrutado cada segundo!, de principio a fin.

   Para mí es muy complicado describir y compartir todo lo que he sentido desde el viernes hasta el domingo. Cada vez que puedo ver, hablar y abrazar a una compañera con la que habitualmente "whatsappeo" o me escribo a lo largo del año  me siento emocionada. Pero este año ha sido especial.
 
   Me he dado cuenta como nunca de la cantidad y calidad de amigas con las que he ido tejiendo una relación gracias a la Liga. Llevo 11 años como monitora (aunque 14 ligada a LLL, y concretamente ligada a Madrid, cuyas monitoras ayudaron a formarme y a crear el grupo de mi ciudad) compartiendo mi maternidad y mi vida con estas mujeres y conociendo a otras nuevas monitoras de toda España -acreditadas o en formación- y siempre tengo la sensación de que formar parte de esta red de voluntariado es una de las mejores cosas que he hecho en mi vida (las otras son mi familia y mi profesión). La LLL me ha permitido conocer, a veces  en profundidad, a mujeres, a personas, literalmente extraordinarias. Cada una con una forma de pensar, de expresarse, de  ser, propia y diferente.
 

 
    Es verdad que siempre que las monitoras vamos a un encuentro de LLL venimos eufóricas, repletas de energía positiva, reafirmadas en nuestra sana "locura de vida", en el empeño de hacer el hueco necesario en nuestra agenda apretadísima para continuar la labor de LLL, en la que creemos: el apoyo a las madres que amamantan y a sus bebés, con respeto, información contrastada y sensibilidad.
 
     Pero hoy necesito expresar que también nos motiva estar juntas, reunirnos, sentirnos ligadas, mantenernos enredadas dentro de la RED de LLL, a la que tanto debemos y tanto damos.
 
 
Anabel
Monitora de LLL en Valladolid
 
 
Una buena parte de las mujeres extraordinarias que conformamos la Red LLL y
que nos juntamos el fin de semana  del 6 al 8 de Octubre en Madrid.
 
¡¡¡El próximo año tenemos que ir todas!!! ;D
 


jueves, 5 de octubre de 2017

Evolución en clave de género.

En Segovia desde hace dos días, estamos disfrutando en el Campus Universitario "María Zambrano", de la exposición "evolución en clave de género" editada por el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH).
Ver el vídeo del ilustrador científico Eduardo Saiz Alonso fue todo un hallazgo porque nos impulsó a buscar modos de colaboración con las instituciones para conseguir exponer en Segovia.  
Así fue como la sección de promoción de la salud del Servicio Territorial de Sanidad y Bienestar Social en Segovia de la Junta de Castilla y León, tomó el testigo y movió los hilos que han llevado a que  las propuestas soñadas sean una realidad.
Desde el pasado miércoles y colaborando con la Universidad, estamos descubriendo una faceta distinta de nuestros antepasados que poblaron la tierra allá por el Paleolítico.
Las imágenes nos envuelven con escenas cotidianas de caza, de recolección, de aprovisionamiento, de procesamiento de las materias primas...y todo ello integrando el desarrollo cultural y social.  
 Lo que nos ha llenado es ver cómo además incluyen en las escenas el ciclo reproductor, el cuidado de la prole y nos enseñan posibles enfoques del desarrollo biológico como el parto asistido o la lactancia colectiva. Los niños se destetaban entre los 3 y 4 años y mientras duraba la lactancia mamaban allá dónde estuviera el grupo.
Es curioso especular sobre el comportamiento social en una época en que las especies del género Homo experimentaron cambios progresivos y muy profundos en su crecimiento y en el modelo de desarrollo. Estamos hablando de que el cerebro tuvo más tiempo para crecer y lo hizo mucho más deprisa, alcanzando un tamaño tres veces mayor que el de los homínidos más antiguos. El retraso en la madurez cerebral permitió mayor flexibilidad para adquirir conocimientos.
Los autores de la exposición nos sumergen a través de las imágenes en una colectividad donde primaba el rol complementario de hombres y mujeres en la sociedad, de esta forma nos enseñan cómo se fortalecía la especie.
Si tengo que quedarme con una idea clara de la exposición, es en el cuidado mutuo de todos los individuos, la corresponsabilidad y el sentimiento de grupo que llevaron a estas sociedades a evolucionar más allá de la mera supervivencia.
Una exposición para pensar en el pasado, el presente y el futuro que buscamos para nuestros hijos. Una exposición para pensar en conciliar de forma inclusiva. Una exposición para disfrutar en familia.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

¡CONECTADOS!




EMPEZANDO
¡Uff mamá estoy agotado!
¿Qué tal tú?
Sergio, una hora de vida
CONTROLADO
Pues la verdad es que ahora prefiero mirarte
Lucas, 3 meses


DESTETANDO
¿Mamá estás triste?, 
Iván, 10 meses



Cuando era pequeña, en el cole nos explicaba la profe de lengua qué era la comunicación:
“…para que haya comunicación tiene que haber un emisor, un receptor, un canal y un mensaje…”
Era de esos temas que “entraban solos” y para los que era fácil encontrar ejemplos: las señales de humo de los indios, los silbidos de los habitantes de la Gomera, la publicidad, las conversaciones… Si ahora me preguntaran diría también: “la lactancia”.

La lactancia es, además, una forma de comunicación entre madre y bebé.

El emisor y el receptor son la madre y/o el bebé, indistintamente, el canal es el antes, el durante y el después de dar de mamar a tu hij@, y algunos de los mensajes intercambiados podrían ser:

¿Mamá dónde estabas? No te sentía, tenía frío, creí que estaba sólo, menos mal que estás aquí… ¡uff! ¡qué alivio!…mmm.. ¡qué rica está tu leche mamá!

Mamá, no sé qué me pasa, me duele al mamar, no puedo, buahhh, me duele, buahh mira a ver mamá.

¡Mamá estoy agotado, vaya día, no puedo ni mamar!, tranqui, dile a papá que me coja, que me meza un rato y me duermo…luego te veo

¡Tengo un hambre mami!, perdona mamá, pero es que necesito tomar teta cada dos por tres, no sé por qué, gracias por tu paciencia, pero es que me lo pide el cuerpo…¿igual estoy creciendo mamá?

Hijo, ¿me has echado de menos?, yo a ti también mi vida, qué lata esto de tener que trabajar, pero tú tranquilo cariño, te quedas con papá, con la abuela, que te quieren muuuucho, y tienen muuuuchas ganas de pasar tiempo contigo. ¡Me encanta que quieras mamar nada más verme y fundirnos en este abrazo cuando vuelvo!

¡Cuánta gente mamá!, ¡cuánto ruido! ¿por qué coméis uvas tan deprisa?, ¿qué pasa?, no entiendo nada, teta por favor, otra vez, otra vez….

Mamáaaaa, buaaaaaah me he caído…..buaaaahhhh… Ven cariño, ven, ya verás qué pronto pasa…Glu, glu, glu… ¿Qué tal mi amor? ¿Va pasando?, tranquilo, aquí estoy, todo va a ir bien

Nuestros bebés todavía no hablan, pero observan, oyen, sienten, y nosotras también.

La lactancia es esa carretera por la que viaja el mensaje: Tengo frío, tengo sueño, estoy raro, te echaba de menos, tengo hambre…, aquí estoy, tranquilo, mamá va a ver cómo puede ayudarte…cuando nuestros cuerpos se pegan, nuestras miradas se juntan, cuando nuestro bebé toca con su manita nuestra cara…o cuando no lo hace, cuando mama nervioso, cuando no quiere mamar, cuando mama todo el rato, cuando se consuela porque se ha caído...

Ahí se está produciendo LA COMUNICACIÓN, el mensaje llega y ambos podemos actuar en consecuencia, o simplemente disfrutar de él.

La lactancia no es sólo alimento, es mucho más. La lactancia nos ayuda a estar cerca de nuestros bebés, observarlos, escucharlos, y por lo tanto ayuda al establecimiento del apego, un vínculo emocional duradero, que nos ayudará a tener mejor comunicación, una mejor relación con ellos cuando crezcan, y a ellos a tener relaciones emocionalmente más sanas en el futuro, relaciones basadas en la escucha, en la empatía, la comprensión, la confianza…

Por todo ello permitidme sugeriros que dejéis entrar y salir esos mensajes, comunicaros con vuestros bebés, miradlos, habladlos, tocadlos, cogedlos, escuchadlos. Os deseo que disfrutéis de tener la suerte de poder comunicaros así con vuestros hijos.

Os dejo aquí una interesantísima lectura:

Adolfo Gómez Papí,  pediatra del Hospital Universitari de Tarragona “Joan XXIII”, IHAN desde 1997. Facultat de Medicina. Universitat Rovira i Virgili en su libro “El Poder de las caricias”, recomendado por La Liga de La Leche, aborda  este tema. Aquí os dejo un extracto.


Nacemos con solo el 25% de nuestro cerebro desarrollado y, por lo tanto, con muchas menos habilidades y capacidades que los monos. Somos el cachorro más frágil e indefenso de la naturaleza, el que más depende de su madre y de su padre para sobrevivir, para crecer y para aprender a ser un ser humano adulto.
En alerta tranquila se ha comprobado que los recién nacidos conocen a su madre por su olor y por su voz desde antes de nacer, que ven muy bien de cerca, que necesitan intercambiar miradas con la persona que les cuida y que son capaces de devolver un gesto o una sonrisa. Necesitan sentirse protegidos, calientes y necesitan el alimento

APEGO Y CRIANZA
La relación de apego son los lazos emocionales que el bebé desarrolla con su madre y, más adelante, con su padre. Va construyéndose día tras día y mes tras mes durante la más tierna infancia
El bebé no sabe controlar ni regular sus emociones, desconoce qué es lo que siente o la emoción que experimenta. A través de las respuestas de la madre a sus necesidades, el bebé aprende a autorregularse.
El llanto de su hijo ocasiona en la madre una respuesta innata de cogerle en brazos, de calmarle y de atenderle.
Los consejos tipo “si le coges en brazos, le vas a malcriar”; “déjale llorar, que no es malo que llore” van totalmente en contra del instinto maternal y obstaculizan el establecimiento de una relación de apego seguro del bebé con su madre.

LACTANCIA MATERNA Y APEGO SEGURO
Las bases de una relación de apego seguro del bebé con su madre son: el establecimiento del vínculo afectivo madre hijo (embarazo deseado, parto respetado, contacto precoz); la preocupación maternal primaria (la atención de la madre durante los primeros meses está absolutamente centrada en su hijo, por un mecanismo de origen hormonal) y la lactancia materna a demanda.
Cada vez que el bebé toma el pecho su madre segrega prolactina y oxitocina. La prolactina, además de ser la responsable de la producción de leche, hace que la madre esté más pendiente de su hijo. Y la oxitocina, que hace que la leche salga del pecho y que la madre sienta amor hacia su hijo. Y eso ocurre cada vez, varias veces al día.
La madre responde a las necesidades de su hijo ofreciéndole el pecho que es, además de alimento, refugio, protección, calor y alivio del dolor. Y lo hace a demanda de su hijo, sin esperar a que llore. Simplemente porque se esté succionando el puño o porque se acaba de despertar. Si el bebé solo quería consuelo, lo obtendrá enseguida y se quedará tranquilo. Si tenía hambre, se sentirá saciado enseguida. Si se sentía solo, obtendrá protección del abrazo cariñoso de su madre mientras mama. Una y otra vez mientras dure la lactancia, que la OMS recomienda dos o más años.

POSICIÓN EN CRIANZA BIOLÓGICA. LA LACTANCIA MATERNA ES NATURAL
Los bebés nacen con una serie de habilidades que les permiten alcanzar el pecho de su madre, abrir la boca completamente y mamar de forma eficaz. Como cualquier otro cachorro mamífero.
En 2008, Colson publicó un excelente trabajo en el que describía la posición en crianza biológica (la madre recostada con su bebé encima de ella) y los 20 reflejos que el bebé humano pone en marcha para agarrarse espontáneamente al pecho.
Para que un bebé pueda alcanzar el pecho de su madre por sus propios medios, la madre debe estar echada boca arriba, con la espalda algo elevada (entre 30 y 60 grados). Si se coloca a su hijo entre sus pechos, boca abajo, en contacto piel con piel, con ambos brazos a los lados de su cabeza, el bebé, por instinto, empezará a lamer y a chupar la piel del tórax de su madre, a chuparse los puños, cabeceará (levantará y bajará su cabeza repetidamente) y, poco a poco, se desplazará hacia uno de los dos pechos, girará la cabeza hacia su madre y, probablemente, se la quedará mirando durante unos minutos, embelesado, inmóvil, en alerta tranquila, relacionando el olor y el calor de su piel, el sonido de su corazón y de su voz, con la cara de su madre. Generalmente, la cabeza del bebé irá descendiendo desde la base del pecho hasta el pezón, de manera que antes de llegar a su objetivo, el bebé notará el pezón en su mejilla. Cuando eso ocurra, empezará a buscar el pezón (moverá la cabeza de lado a lado y abrirá la boca muy grande). Ante la sorpresa de la madre (y, sobre todo, de las abuelas), se agarrará al pecho sin ayuda.
Para facilitarle los movimientos del cuerpo (reptará, pataleará, empujará con las piernas, braceará), se recomienda que la madre le facilite un tope en los pies con sus manos. Así, podrá apoyar sus pies en las manos de su madre para darse impulso y moverse.
En contacto piel con piel y en posición de crianza biológica, es el bebé el que alcanza el pecho y no la madre quien mueve su pecho hasta la boca de su hijo. Una vez agarrado y mamando, la fuerza de gravedad mantiene la cabeza del bebé totalmente hundida en el pecho materno. La madre estará más cómoda porque no tiene que hacer fuerza para sostener al bebé cerca del pecho. No necesitará cojines de lactancia ni almohadones. El bebé estará colocado en bandolera: inclinado, no en posición totalmente horizontal (como se recomienda clásicamente) y, seguramente, sus pies harán tope en las piernas de su madre y no estarán en el aire. Y, claro, quedará barriga contra barriga.
Nada más colocar al bebé entre los pechos de su madre, en contacto piel con piel, podemos apreciar como gotea leche de los pezones. La piel del tórax materno es muy sensible y el contacto con su hijo estimula la producción de oxitocina. Así, la posición en crianza biológica no sólo favorece la lactancia materna y el bienestar del bebé, sino también el establecimiento del vínculo afectivo durante el primer mes, la relación de apego seguro entre el bebé y su madre, y la crianza natural.
A medida que pasan los meses, el intercambio de miradas, caricias y gestos entre la madre y su hijo durante la toma es más intenso y variado. La leche sigue siendo el alimento más completo para su bebé, pero la importancia de la lactancia materna para madre e hijo desde el punto de vista afectivo es, si cabe, todavía más evidente.

OTRAS CONCLUSIONES…
Los adultos que han disfrutado de una relación de apego seguro con su madre son personas más cálidas, más estables desde el punto de vista emocional, con relaciones íntimas más satisfactorias, más positivas, más integradas socialmente y tienen perspectivas coherentes de sí mismos, porque se han activado frecuentemente (y, por tanto, han permanecido) las conexiones nerviosas de la empatía y la estabilidad emocional.
Una buena relación de apego les aporta las armas emocionales adecuadas para una buena adaptación y relación social.
El adulto independiente ha sido un bebé totalmente dependiente y, posteriormente, un niño autónomo.

viernes, 8 de septiembre de 2017

¿Qué voy a encontrarme en una reunión de La Liga de la Leche?

    "Había muchas madres con sus bebés en brazos, sentadas en círculo. Se presentaban por su nombre y el de su hijo. Hablaban de ellas, de sus hijos, de su lactancia. Cuando me llegó el turno, solo pude presentarme y...romper a llorar...Fui con la idea de que mi lactancia era irrecuperable y me encontré con  madres que habían solucionado problemas que yo no sabía ni que existían.
     Cuando terminó la reunión, se acercaron a mí dos de esas mujeres y me animaron, me dieron apoyo sólo escuchando mis lágrimas, me animaron y me ofrecieron ideas que podían ayudarme. Sentí que esas mujeres veían más allá de mi llanto y que su consuelo era mi fortaleza.
      En la siguiente reunión, un mes después, no solo me presenté, sino que anuncié con alegría que mi hijo ya no tomaba suplementos y que por fin ¡mamaba!"

     Muchas de las madres y familias que acuden por primera  vez a una reunión de La Liga de la Leche, nos cuentan la incertidumbre que sienten al pensar en el reconocimiento que tendrán dentro de la reunión, si se juzgarán sus decisiones, si se sentirán peores madres que las de al lado...si es un espacio para madres que amamantan de manera exclusiva y durante mucho tiempo...

     Cuando vas por primera vez a una de nuestras reuniones, te vas a encontrar con, al menos, una Monitora de LLL que te va a recibir, te va a invitar a sentarte junto con tu bebé o las personas que te acompañan, intentando que te sientas cómoda.

      Vas a encontrarte con otras madres o familias que quieren compartir con todas nosotras su historia de lactancia, sus inquietudes, su saber hacer, su manejo en diferentes situaciones, e incluso su destete.

    Cada reunión es diferente porque la participación de las madres es dinámica. Además las Monitoras proponemos temas que favorece el diálogo en torno a la lactancia. No queremos que las madres se vayan con dudas sin resolver, por lo que damos información contrastada y recursos fiables. ¡No damos consejos, no damos opiniones propias! La decisión es vuestra. Sólo pretendemos que vuestras decisiones sean vuestras, tras conocer la máxima información con evidencia posible.

     En nuestras reuniones es habitual encontrarse con madres y niños en diferentes estadios de lactancia. Desde los recién nacidos hasta los niños mayorcitos que juegan y corretean por la sala. Todos ellos son bienvenidos. Somos conscientes de la prioridad de los bebés y de sus madres, por lo que cada madre se ocupa de su hijo, de este modo conseguimos un espacio distendido donde apetece volver de nuevo.

" Mi familia me preguntaba por la siguiente reunión de apoyo porque decían que ese día volvía a casa con las pilas puestas..."
       

viernes, 1 de septiembre de 2017

La NO mezcla de causas: una cuestión fundamental.

Pasa muchas veces.
El grupo de apoyo se reúne y salen muchas cuestiones. La lactancia se mezcla con muchas vivencias y emociones en la mujer. Es su puerperio. Y a veces, es imposible desentrañar los temas para poder centrarnos en lo que compete a La Liga de la Leche: la lactancia.
Por supuesto, hay veces que la cuestión que se plantea es indisoluble de la lactancia. Pero hay otras que no.
En los grupos virtuales, este tema es aún más peliagudo, porque para empezar, suele haber una cantidad mucho más grande de participantes y las monitoras, convertidas para la ocasión en moderadoras, no podemos poner cara e intenciones a todo el mundo.
Entramos entonces en una dinámica, la de la Mezcla de Causas, que las monitoras deben parar y encauzar.
Muchas madres nos preguntan por qué. Algunas se van de las reuniones con la sensación de haberse quedado a medias. ¿Por qué insistimos tanto en no mezclar temas? ¿Por qué la lactancia materna es nuestra única causa? Pues porque para que una mujer se sienta apoyada, debe centrarse en lo que le une al grupo, y no en lo que la separa de él.

Una mujer debe poder identificarse, para empezar, con la monitora que va a apoyarla y a ayudarla. No puede sentir que una religión o su ausencia, o una idea política, o un determinado tipo de crianza, la separa emocionalmente de la monitora. ¿Cómo va a confiar en la mujer que la acompaña si se siente juzgada? Aunque no lo sea.


Además, cuando hablamos de tipo de crianza, podemos abrir la caja de los truenos. Por alguna razón, tendemos a percibir la manifestación abierta de un tipo de crianza distinto al nuestro como un ataque frontal a nuestra forma de hacer. La crianza está tan íntimamente unida a nuestro subconsciente, a nuestros anhelos, traumas, deseos, que es difícil racionalizar el hecho de que otro puede hacer las cosas de otra forma y además decirlo. Es como cuando hablamos de la "polémica" entre las mujeres que amamantan y las que no. Que sin que realmente exista una polémica (la evidencia científica, objetiva, es la que es, y no admite opiniones, sino realidades distintas y eso no es polémico, porque entra en la libertad de cada uno) parece que las madres se tiren a la yugular de la de enfrente cuando ven que su opción no es la propia.

En ese sentido, nosotras, como monitoras, podemos presentar las distintas opciones si éstas están relacionadas con la lactancia, pero no tomar partido por una.
Un ejemplo claro es el tema del colecho, que sale en casi todas las reuniones. Es fácil que la monitora encargada de la reunión plantee el tema de compartir cama con el bebé si una madre (o varias) manifiesta un cansancio inhabilitante debido al número de tomas nocturnas. Entonces se presenta el colecho como una opción para facilitar el descanso, pero entendiendo siempre y poniendo en todo caso por delante, el hecho de que hay familias que no desean ni remotamente un contacto así con su bebé.
De la misma manera, hablamos de las vacunas, de llevar en brazos, de la introducción de sólidos o papillas, etc.

Porque para todas, lo importante es sentirse unidas, apoyadas, sostenidas y aceptadas, y por encima de todo, no juzgadas. Y para eso, lo mejor es centrarse siempre en lo que nos une y obviar lo que nos separa.