martes, 5 de junio de 2018

"LA AGITACIÓN DEL AMAMANTAMIENTO II"

     

  ✱  Artículo recuperado y publicado por petición popular.


Hilary Flower
Saint Petersburg, FL, USA

Tomado de LEAVEN, volumen 39, número 4, agosto-septiembre 2003


  Es fácil imaginarse que en una madre con experiencia en la lactancia, que ha ayudado a muchas mamás a resolver sus problemas, ya nada afectaría sus experiencias personales con respecto al amamantamiento. Sin embargo hay que estar alertas, el fenómeno de la agitación del amamantamiento puede sucederle a cualquiera. Tener una clara perspectiva de la agitación del amamantamiento puede ayudarte, ya sea para entender a una madre que estás apoyando o a ti misma si vas en dirección hacia amamantar en tándem.


    Lo siguiente es una adaptación de Adventures in Tandem Nursing: Breastfeeding during Pregnancy and Beyond, (Las Aventuras del Doble Amamantamiento) la más reciente publicación de La Liga de la Leche Internacional.

   La agitación del amamantamiento no es divertida, y el embarazo parece ser la etapa específica para que se dé la agitación del amamantamiento (afectando a más de una tercera parte de las mujeres que amamantan durante el embarazo). Algunas mujeres embarazadas pueden decir con exactitud cuál semana sintieron por primera vez la agitación, y a pesar de que varía mucho de madre a madre, parece ser que a mediados del embarazo es cuando se inicia en la mayoría de las personas. Para muchas mujeres la agitación disminuye al final del embarazo, mientras que para otras este parece ser el periodo en que es más intensa.


   De cualquier manera, la agitación puede sucederle también a cualquier mamá que amamanta a un niño mayorcito inclusive sin que exista un nuevo embarazo. Cuando se amamanta embarazada, la agitación parece ser motivada exclusivamente por la succión del niño mayorcito, o puede suceder solamente cuando los dos niños amamantan simultáneamente las mamas que se embarazan mientras están amamantando a dos hermanos no gemelos parece ser que son a las que les sucede con más facilidad. En muchos casos la agitación puede no tener nada que ver, o muy poco con el embarazo o el amamantamiento de hermanos no gemelos.

"El mayor fenómeno con el que me enfrenté fue muy inesperado. Me había preparado para tener sentimientos negativos hacia mi niño mayorcito cuando naciera mi nuevo bebé, pero no sucedió. Los tres tuvimos una maravillosa relación de lactancia. Después cuando mi hijo tenía un año y mi hija como tres, mis sentimientos cambiaron. Amamantar a mi hija se convirtió en una experiencia terrible. Ella todavía tenía mucha necesidad de lactar y yo ya no podía más. Me sentía incómoda, angustiada, y enojada cuando ella estaba en el seno. Mis emociones y reacciones eran primarias y muy fuertes". ---Elisa, New York

    La naturaleza precisa de la agitación varía enormemente de mujer a mujer. Algunas madres describen un sentimiento de irritación.
"Es casi imposible describir lo que se siente; es como si pudieras convertir el sonido de clavos contra un pizarrón, en una sensación física. Algunas veces la agitación me producía ganas de gritar a todo lo que dan mis pulmones, y al mismo tiempo dar de vueltas en un círculo muy pequeño una y otra vez". ---Lisa, California

    Para algunas es más como piel de gallina.
"Lo mejor que puedo hacer es decir que sentía como si tuviera insectos recorriendo todo mi cuerpo, y no me los pudiera sacudir. Comenzaba difícil y molesto, y pronto se hacía intolerable. La gente me preguntaba, “¿Duele mucho?” , y yo pensaba, “ojalá” El dolor lo hubiera podido manejar. Esto iba mucho más allá que el dolor, esto era rarísimo, muy extraño" ---Barbara, Minesota

    Algunas veces es como si tuvieras tu mente en contra de ti, --y el bebé.
"Sentía una urgencia poderosísima de parar de amamantar inmediatamente. Era una reacción visceral, de las entrañas, como una comezón, que me ponía tensa, ansiosa, de malas y agitada. Era muy confuso, porque no sentía dolor, y yo estaba decidida a amamantar a mi hijo tanto tiempo como lo necesitara. El sentimiento sólo venía cuando Jake amamantaba, y pronto desaparecía cuando el terminaba." ---Sarah, Texas

    La severidad de la reacción varía de ligera (“¿Por que ya no disfruto amamantar a mi hijito?” a extrema (“¡Ahhhhhh! ¡Quítenme de aquí a este niño!”). Algunos le llaman repulsión a la lactancia. En ciertas ocasiones, las madres no se dan cuenta de la agitación hasta que el dolor del seno disminuye y el deseo de separarse persiste.

    La agitación del amamantamiento puede venir de nuestras raíces como mamíferos. La agresión maternal no es poco común en el mundo animal durante el tiempo de destete, y es posible que el embarazo haga que nuestros cuerpos piensen que es tiempo de destetar.



"Me sentí como mi perro de la niñez cuando destetó a sus perritos sólo levantándose y caminando cada vez que querían amamantar. El sentimiento que tenía mientras lactaba embarazada sólo se puede describir como “primario” --- era tan instintivo huir de la lactancia que casi no me podía controlar. Sentía una urgencia muy fuerte de levantarla, aventarla y salir corriendo lejos de ella. De ninguna manera estaba preparada para ello y me sentía como la peor madre del planeta. Después de mi experiencia, he hecho una encuesta informal ente mis colíderes y otras mamás de LLL que amamantaron durante el embarazo, y la mayoría experimentaron emociones negativas muy poderosas al amamantar estando embarazadas!. ---Kelly, Georgia

    Las historias de las madres acerca de la agitación nos dejan claro que esta no es un reflejo de la relación de la madre con el hijo y ni siquiera de sus sentimientos acerca de la lactancia. Parece ser una instancia en que la sabiduría del cuerpo y la conciencia personal son muy útiles. ¿Es posible que formas alternativas de acurrucarnos con el niño pudieran ayudar a la relación de la madre con su hijo? ¿Es que la madre está agotada? Se sugiere que trate de alimentarse mejor, descansar más, y que pase más tiempo a solas. Recuérdenle de hacer todo lo que le sea posible para consentirse a sí misma, ¡a nadie le hace daño!  Una madre se dio cuenta de que incluso un pequeño descanso de la lactancia representa una gran diferencia.
"Me di cuenta de que levantarme y caminar durante algunos segundos me ayudaba a recobrar un sentido de paz". ---Helene, Ontario, Canadá

    Encontrarás más ideas prácticas para manejar la agitación del amamantamiento en Adventures in Tandem Nursing, por Hilary Flower.

Hilary Flower amamantó a dos hermanos no gemelos durante 18 meses. Ella vive en Florida con su pareja, Ben, su hija Nora Jade (5) y su hijo Miles (2). Adventures in Tandem Nursing es su primer libro.


Traducciones cortesía de Lucia Stone

Revisión Lavinia Belli

martes, 29 de mayo de 2018

Método MELA de anticoncepción en la lactancia.


        Una de las cuestiones que las madres lactantes más a menudo se plantean, es el de la anticoncepción durante la lactancia. Tanto en el caso de que tengan intención de quedar embarazadas y no se desencadene la menstruación, como en el caso opuesto, que no deseen quedar embarazadas. Una vez más, el tema de la anticoncepción durante la lactancia, es objeto de muchas informaciones contradictorias.  

       Métodos anticonceptivos compatibles con la lactancia hay muchos, yo incluso diría que prácticamente los mismos que fuera de ésta, con alguna adaptación de alguno de ellos, y sin necesidad de ellas en otros. Si queréis conocerlos más en profundidad, podéis encontrar información al respecto aquí.

       Además de todos los métodos ya conocidos, la lactancia nos brinda uno más exclusivo, que es al que nos vamos a referir en esta entrada. Nos referimos al MELA, o método de la amenorrea lactacional.

        Si está amamantando y desea evitar otro embarazo, el método MELA  es eficaz en un 98 a 99% (es decir, más o menos la misma eficacia que la  píldora) siempre y cuando se den las tres premisas siguientes:

  • El bebé es menor de 6 meses
  • No se han reanudado las menstruaciones:  en este sentido hay que tener en cuenta, que los sangrados, manchados o pérdidas de material sanguíneo o sanguinolento antes del día 56 post parto, no se considera menstruación.
  • El bebé mama exclusivamente, no recibe ningún otro líquido o alimento, ni siquiera agua. Sobre este punto, es importante que las tomas sean frecuentes, tanto de día como de noche.
       ¿En qué se basa la eficacia de este método?   En una lógica biológica clara. El cuerpo de la madre interpreta que hay un bebé que aún la necesita de día y de noche, y que por tanto aún no está preparado para compartirla.

       Cuando se dan biberones, puede que estemos engañando a la naturaleza, y el organismo de la madre crea que "no hay bebé"  al que alimentar. Si un bebé duerme toda la noche, o intervalos demasiado prolongados (más de seis horas), igualmente  puede interpretar que el bebé ya es mayor. Lo mismo puede ocurrir si toma chupete y reduce su tiempo al pecho, el organismo puede interpretarlo como un destete. En ese caso nuestro organismo puede considerar que ya es momento de dar paso a otro bebé, y la naturaleza seguirá su curso permitiendo que la madre perpetúe la especie, posibilitando el embarazo. Incluso trabajar los primeros seis meses y pasar periodos separados durante el día superiores a cuatro horas, pueden poner en marcha el mecanismo de la ovulación, ya que la extracción no es tan eficaz en este sentido como la succión del bebé.

       Pasados estos seis meses, la lactancia puede seguir proporcionando protección ante posibles embarazos, siempre que no se hayan reanudado las reglas y el bebé siga mamando con frecuencia durante el día y la noche, aunque el método no es tan fiable, y va disminuyendo con el paso del tiempo.

       Otra cosa a tener en cuenta, es que según sea la duración de los ciclos de la madre, unos días antes de que llegue la primera regla tras el parto, se habrá producido una ovulación, por lo que es posible quedarse embaraza antes de comenzar las reglas. No es infrecuente el hecho de que madres lactantes de bebés mayores que comiencen a buscar un nuevo embarazo, lo consigan antes incluso de haberse reanudado las menstruaciones.

Información extraída de "El Arte Femenino de Amamantar"





lunes, 14 de mayo de 2018

Qué supone realmente amamantar "A DEMANDA"






   Cuando has decidido amamantar enseguida te topas con esta máxima: "No, no. Para amamantar no tengas en cuenta el reloj. Tienes que dar el pecho A DEMANDA". Lo escuchas al pediatra, a la enfermera pediátrica, a la matrona, en el grupo de apoyo, se lo oyes decir a la cuñada que amamantó prolongadamente y a la amiga que ha tenido un bebé sólo unos meses antes que tú. También puede ser que escuches todo lo contrario... Sin embargo las agencias de salud infantil (OMS, AEPED...) y las autoridades en lactancia materna (LLLI), efectivamente recomiendan a las madres que ofrezcan el pecho a demanda, -y también el biberón-. Lo hacen así por excelentes razones: la principal, sólo el bebé sabe realmente cuándo y cuánto  necesita comer en cada ocasión. ¡No siempre tenemos el mismo hambre ni la misma sed! Para que esté bien alimentado debemos dejar que sea nuestro bebé quien marque los tiempos a lo largo del día. Además existen unas pautas que nos sirven como referencia para que todo vaya en orden. (Y si tenemos dudas, es conveniente acudir al médico de nuestro bebé).



    Así que, volviendo a nuestro tema, para prepararte para la lactancia,  intentas hacerte una idea clara de lo que significa realmente amamantar a demanda: lees, observas, preguntas incluso... 
Puede que si haces esto último te lleves una  sorpresa, pues "A DEMANDA" admite a menudo variadas interpretaciones. 

   Para unos será dar el pecho "más o menos" cada 3 horas, para otros dar el pecho cuando "toca" pero siendo flexibles, para otros es ofrecer el pecho a demanda del bebé pero "no cuando no tenga hambre"... no se malacostumbre y te tome por un chupete. Para algunas madres dar el pecho a demanda significa estar con la teta fuera todo el día, disponible para el bebé. Bien, pues... esto último puede ser lo más parecido a la realidad.

  Comparado con la imagen tradicional que tenemos de cómo criar a un bebé, -es decir, ofreciéndole el alimento un número exacto de veces en un intervalo de tiempo concreto-, alimentar a demanda parece dinamitar literalmente esta imagen, al pasar el testigo al bebé, a sus necesidades y a las tuyas propias. Prepárate, porque vas a tener que romper prejuicios bien establecidos, no sólo externos, sino también propios, bien interiorizados. Ésto puede suponer un reto, sobre todo al principio y es tan importante que merece un espacio en el blog.

   Dar el pecho cuantas veces quiera tu bebé y cuando tú lo veas necesario (no cuando lo dicte un reloj) favorecerá el éxito de la lactancia. Proporciona el alimento necesario y estimula una adecuada producción de leche. Un bebé puede sentir hambre, sed, y necesidad de consuelo o de relajarse para dormir en diferentes momentos, y en cada uno de ellos necesitará mamar distinto tiempo y distintas cantidades. Es muy inusual que su pauta individual sea siempre "cada x horas x minutos de cada pecho", y en contra de lo que se piensa, tampoco es así en el caso de los niños alimentados con fórmula. 

   Bien. Volvamos a la lactancia. La leche materna, al ser el alimento natural para el bebé, se digiere fácil y rápidamente y enseguida el bebé está presto a tomar más. Además la composición de la leche es tal que proporciona al bebé la base para un sueño y una relajación óptimas. Así que, a menudo, va a pedir mamar sólo para dormirse a gusto o para consolarse al succionar, no por hambre o sed. He aquí por qué los bebés amamantados demandan muy frecuentemente estar al pecho. El pecho les proporciona todo o casi todo lo que necesitan. Es importante saberlo. Ellos saben lo que quieren y llorarán para conseguirlo si es necesario. Si piensas que quiere más leche, aunque apenas media hora (o antes) hizo una toma, es buena idea volverle a ofrecer más pecho, quizá necesite ahora el postre o solamente desea conciliar el sueño a tu lado mientras con su succión estimula tu producción. Para ambos supone ventajas. Por ello se insiste en fomentar la idea de la lactancia a demanda.

    Dar el pecho a demanda supone observar al bebé y ofrecerle la teta a la menor señal, sin forzar: cuando hace el gesto de hociquear, cuando busca, gime, protesta, llora, o cuando una misma cree que lo necesita, sin importar la razón. Es estar accesible y disponible. La ventaja de amamantar a demanda es enorme porque no tenemos que preparar nada, sólo desenfundar un pecho y ponernos cómodas con el bebé. Si lo pensamos es muy sencillo, tan sencillo como ofrecer la teta con naturalidad sin cuestionarse "cuándo, cada cuánto, cómo y por qué". Tal y como hacían las madres (en muchas partes lo siguen haciendo), llevando a sus hijos acomodados en el pañuelo o fular, vientre con vientre contra ellas, ofreciendo barra libre a lo largo del día. 

   Es fácil de decir y un poco más complicado de llevar a cabo, ¿verdad? A veces no es posible y hay que hacer esperar al bebé, y no pasa nada. Pero las verdaderas dificultades no son tanto de caracter práctico y logístico, que también, sino sobre todo  cómo se interpreta la lactancia sin horario fijo en nuestro entorno y en nuestra propia mente. Si nuestras personas de referencia -y nosotras mismas- lo asumen/asumimos como natural todo será más fácil. Pero si opinan cosas como: 

- "Pero, ¿otra vez le estás dando teta?"
- "¿Y no será que se queda con hambre?"
- "Hija, le vas a malacostumbrar".
- "Mira que se te van a macerar/agrietar los pezones".
- "Los niños necesitan un horario desde el principio, para hacer bien la digestión".
- "Quizá no tienes suficiente leche"
- Etc, etc...

   Ufff, es fácil que mine nuestra moral y nuestra seguridad, especialmente si es la primera lactancia. A veces estos desafortunados comentarios obligan  a una madre tomar una decisión no deseada, como imponer horarios, restringir las tomas de pecho, o reducir el tiempo en cada pecho,... lo que  inhibe la producción y desequilibra la ingesta necesaria de alimento. Y a su vez puede llevar a introducir un biberón de fórmula. Todo por  temor de no tener leche suficiente. El gran temor de toda madre lactante, que por supuesto, quiere lo mejor para su bebé, y bajo ningún concepto  desea que pase hambre.

   En mi experiencia como madre de un hijo no amamantado con el que seguí un horario rígido de tomas y dos amamantadas a demanda, puedo entender la enorme diferencia que supone la experiencia de crianza y las dudas e inquietudes que ello a veces puede suscitar. ("Los bebés de la tele y de las películas no piden cada rato, y no se pasan el tiempo en brazos y en la teta, ¿no? Y el de la vecina tampoco. Así que necesariamente el mío es distinto y yo estoy haciendo algo mal").

   Lo cierto es que cada bebé es  distinto uno de otro, y sus necesidades varían con el paso del tiempo, y a lo largo de cada jornada. Por eso es imposible crear una pauta de alimentación que satisfaga las necesidades únicas de todos ellos. En consecuencia es preciso abrazar el concepto de lactancia a demanda.

   Como monitora de LLL he conocido a muchas estupendas madres que han encontrado  que la primera vez que han practicado la lactancia a demanda les ha supuesto una experiencia intensa, un desafío, al  tener a veces que ofrecer el pecho "muy seguido" desde la última toma (percepción subjetiva que depende de la expectativa que tenga la madre y su entorno). Muchas de ellas han pasado una fase en la que temían equivocarse, incluso perjudicar la crianza de su bebé. Algunas han tomado la decisión de introducir un suplemento para no correr el riesgo de que su bebé se quede con hambre. A pesar de lo ensalzada que está la lactancia a demanda, está muy interiorizada la creencia de que los bebés que demandan antes de 2 o 3 horas lo hacen porque la madre no produce suficiente leche y necesita "una ayuda", y que lo ideal es distanciar las tomas. Hay diversas "razones" esgrimidas para ello y, qué curioso, ninguna la observan los bebés reales ni tampoco están avaladas por la OMS ni por las agencias de salud.

   La lactancia a demanda, o dar el pecho a la demanda del bebé y de la madre, es una  "sencilla receta" para lograr una lactancia plena y exitosa,  y puede ser una experiencia vivida con tranquilidad y positivismo, pero a veces puede generar ansiedad, al  provocar un conflicto con las expectativas de la propia madre/entorno cercano, con su percepción cultural como madre capaz y/o con su autoconcepto como mujer organizada y planificadora del tiempo.

   En fin, puede llegar a ser todo un acto de confianza y de empoderamiento materno el incorporar la lactancia a demanda en la vida cotidiana: confianza en que el bebé sabe lo que necesita y que ella, la madre, -no el reloj, ni una pauta arbitraria- es capaz de ofrecerle todo lo que necesita. 


Anabel Barriga Martín

Monitora de la Liga de La Leche en Valladolid

Madre de Diego, Laura y Jimena 


(En la foto, mi hija pequeña y yo, al poco de incorporarme al trabajo).



jueves, 26 de abril de 2018

¿QUÉ HACER CUÁNDO HAY MASTITIS?

Las monitoras de la Liga de la Leche recibimos una amplia y exhaustiva formación en lactancia materna, y ello incluye no sólo nuestra formación en el periodo que comprende desde que somos aspirantes hasta que somos monitoras, sino una amplia formación continuada durante todo el tiempo en el que somos monitoras.
Pero he de aclarar que a pesar de que muchas compañeras son profesionales sanitarias (enfermeras, médicos, pediatras........), la mayoría de nosotras somos madres que en ningún caso diagnosticamos ni tratamos determinados temas relacionados con la lactancia materna, aunque sí brindamos apoyo e información para esa madre que sufre alguna patología diagnosticada. Una de esas patologías sobre la que más habitualmente nos consultan es la MASTITIS.
Todas conocemos o hemos conocido alguna mamá que tras un dolor en uno de sus pechos acompañado de fiebre o febrícula ha acabado acudiendo al servicio de urgencias de su localidad (muchas veces por recomendación de una monitora de lactancia), y a muchas de esas mamás se les ha recomendado destetar a sus bebés y tomarse medicación para retirar la leche. Afortunadamente, estas actuaciones son cada vez menos habituales debido a la publicación de guías de lactancia materna de los hospitales y a la formación continuada que ofrece el sistema de salud a sus profesionales sanitarios, pero aún ocurre con bastante frecuencia.



¿Qué es la mastitis?
Es un proceso infeccioso y/o inflamatorio de parte del pecho (de uno o varios conductos mamarios). Es una de las principales causas de abandono evitable de la lactancia materna, con el consiguiente aumento de la morbimortalidad infantil que ello supone, pero que a día de hoy aún no hay uniformidad clara en los criterios diagnósticos ni terapéuticos.
Cuándo se habla de mastitis, en realidad se está hablando de MASTITIS AGUDA. Se trata de esa mastitis en la que se observan síntomas y signos visibles: dolor mamario, signos inflamatorios (calor, rubor y eritema-lo que comúnmente es color rojizo en el area afectada acompañado de calor e hinchazón-) y se asocia con síntomas generales de intensidad variable (temperatura corporal de más de 38,5ºC, decaimiento general, escalofríos, náuseas, etc). Hasta en el 80% de los casos hay dolorosas lesiones en el pezón (grietas, irritación).
No hay pruebas suficientes de la etiopatogenia (existencia) de otros tipos de mastitis (subclínica y/o subaguda).

¿Cómo se diagnostica la mastitis?
Su diagnóstico es fundamentalmente clínico: mediante los síntomas y signos que presenta la mamá afectada.
Actualmente en las últimas actualizaciones la recomendación es que sólo en determinados casos está indicado el cultivo de leche.
La mastitis en general es unilateral. Sólo en un 3-12% de las mastitis hay afectación bilateral (de ambos pechos).
Su incidencia está alrededor del 10% del total de las madres lactantes (entre el 3-33% según autores) y suele ocurrir más frecuentemente durante los 3 primeros meses postparto.

¿Porqué ocurre la mastitis?
En el pecho existe una amplia flora bacteriana, se denomina "microbiota" porque las bacterias coexisten y están equilibradas en número. Por determinadas razones, esa microbiota "se altera" y comienza a desequilibrarse y producir problemas. Existen factores predisponentes cómo:
- Factores que favorecen la retención o acumulación de la leche en el pecho: obstrucción de conductos, separación mamá-bebé, tomas poco frecuentes o programadas, agarre inadecuado del bebé que hace que no mame correctamente (frenillo sublingual corto, retrognatia acusada, etc) .....
- Factores maternos: grietas, portador de Staphylococcus aureus en nariz, malnutrición, presión en el pecho, disminución de las defensas maternas durante el postparto por estrés,....
- Otros: uso de chupetes que reemplazan al pecho, inadecuada limpieza de bombas de extracción de leche, abuso de pomadas antifúngicas, .......

¿Cómo se tratan las mastitis?                                             
                       
Según la revisión hecha por la OMS, los principales principios del tratamiento son, por orden de importancia:
       - Consejería (asesoramiento) de apoyo: la mamá que sufre esta patología necesita mucho apoyo anímico.
       - "vaciamiento" eficaz del pecho: poner al bebé muy frecuentemente (el bebé puede y debe mamar del pecho afectado), incluso casi continuamente. Si el bebé no quiere mamar tan a menudo se puede combinar con la realización de extracciones mecánicas (manuales o con extractor) en las que previamente se habrá realizado un buen masaje del pecho. Existen posturas que favorecen ese vaciado, cómo la de rugby, a caballito, de crianza biológica..... se recomienda al igual que en las obstrucciones, colocar la barbilla del bebé hacia la zona afectada para que ayude a drenar lo mejor posible. No se recomienda poner calor local ya que el aumento de la temperatura favorece aún más la multiplicación de las bacterias implicadas en el proceso.
       - Tratamiento sintomático: antiinflamatorios compatibles con la lactancia.
       - Tratamiento antibiótico: http://e-lactancia.org/breastfeeding/maternal-mastitis/product/
El tratamiento antibiótico se instaura tras las primeras 24 horas sin mejoría del cuadro o cuándo hay una mastitis grave aparente.

¿Cuándo realizar un cultivo de leche?

- Cuándo no hay respuesta al antibiótico en 48 h.
- En mastitis nosocomial.
. En mastitis grave.
- Cuándo existe alergia a antibióticos.
Tras la realización de un cultivo de leche, un profesional sanitario capacitado para ello ha de interpretar los resultados para modificar/cambiar el tratamiento si lo considera adecuado.

Si tenéis alguna duda, sospecháis que podáis estar padeciendo una mastitis, o necesitáis información y/o apoyo para superarla, no dudéis en poneros en contacto con un/a profesional sanitari@ y con vuestro grupo de LLLeche más cercano.



Mª del Pilar Rúa
Monitora LLL León



Fuentes: Mastitis. Puesta al día. Mastitis update: Dra. Blanca Espínola-Docio, Dra. Marta Costa-Romero,                    Dra. N. Marta Díaz-Gómez y Dr. José M. Paricio-Talayero. ArchArgPed2016.
                              Actualización del tratamiento médico de la mastitis puerperal: Paco Vera Espallardo, especialista en                                      Medicina Familiar y comunitaria. SVMFYC 2016.
                           

martes, 17 de abril de 2018

COLABORANDO CON LA UNIVERSIDAD DE LEÓN



Desde hace varios años La Liga de la Leche colabora con la Universidad de León, más concretamente con la facultad de Ciencias de la Salud.

Las monitoras de LLL impartimos charlas de lactancia a los estudiantes de 2º curso de enfermería.
La idea surgió de los mismos profesores de la facultad, y tiene como objetivo que los estudiantes conozcan de primera mano los grupos de apoyo y como trabajamos además de tener otra visión de la lactancia.

¿Qué hacemos en estas charlas?

Estas charlas no difieren mucho de nuestras reuniones mensuales de LLL. Exponemos un tema y respondemos dudas.
Tratamos de dar a los estudiantes unas nociones muy básicas de lactancia, los profesores se encargan posteriormente de ampliarlo, y tratamos de que ellos participen.
Somos conscientes de que solo la teoría no sirve si queremos que se interesen, por lo tanto hacemos algún ejercicio práctico.
Por ejemplo, les llevo tres tipos diferentes de pezoneras, cada una de una marca, dos de silicona y una de caucho. Les pido que las observen, que vean las diferencia y que me razonen cual es de mejor  y peor calidad. Esto nos sirve para que sepan para que se usan, cuando son necesarias y las ventajas e inconvenientes de hacerlo.
En los últimos años un gran número de mamás salen del hospital de León usando pezoneras, y en la mayoría de los casos no son necesarias. Por eso me parece interesante que l@s futur@s enfermer@s conozcan el tema.

A lo largo de los años me he dado cuenta que todos estos estudiantes tienen las mismas dudas que una mamá primeriza. Tienen dudas sobre la producción, sobre la calidad de la leche, sobre la alimentación de la mamá... En definitiva las mismas dudas que surgen en cualquier reunión de LLL.

Otro de los ejercicios prácticos que hacemos en estas charlas es trabajar con la web www.e-lactancia.org. Esto nos da mucho juego, cuando veo que se empiezan a cansar y pierdo su atención, les pido que saquen el móvil, lo cual ya es una sorpresa, y en grupos les hago buscar diferentes medicamentos, hierbas para infusiones y drogas . Cuando les pido que busquen cannabis se suele formar un gran revuelo, que nos ayuda a que desconecten por un rato y enseguida vuelvan a engancharse a la charla. Además esta página web es sumamente interesante y les será de gran utilidad en su vida profesional.

Hay ciertos temas que suelen producir más debate que otros, por ejemplo los alimentos que puede o no tomar la madre, y sobre todo, el destete. Hay diversas opiniones sobre el destete, pero al final, son las mismas opiniones que cualquier madre va a encontrar a su alrededor, y ellos ven que hay muchas opciones, y que lo importante, es que la madre tome sus decisiones de manera informada,  y que el resto, profesionales sanitarios, grupos de apoyo, familia... estamos aquí para apoyar las decisiones que toma esa madre. Nos puede gustar o no, pero es su opción. Nuestro papel es informar y apoyar.

En los años que llevamos colaborando con la universidad, han sido varias las estudiantes que en alguna ocasión han pasado por nuestras reuniones, habitualmente para recabar más información para realizar algún tipo de trabajo. Lo cual nos produce una gran satisfacción.

Es una gran oportunidad para nosotras, ya que damos a conocer nuestra labor y plantamos una pequeña semilla en la mente de tod@s est@s estudiantes. Siempre hay unos grupos más interesados y participativos que otros, pero todos ellos reciben otra visión de la lactancia. Y estamos convencidas que tanto a nivel profesional como a nivel personal, en algún momento de su vida, les será de utilidad.

Nosotras nos quedamos con la satisfacción personal de saber que trabajamos para que las mamás consigan la lactancia que ellas quieren, bien sea aclarando sus dudas, apoyándolas o colaborando en la formación de los profesionales.

Por todo esto nos gustaría agradecer a los dos profesores que contactan con nosotras, que confían en LLL para que podamos llegar a estos estudiantes que algún día serán profesionales de la salud, Javier Pérez Rivera (enfermero) y Javi (Matrón).


Raquel Balbuena

martes, 10 de abril de 2018

"Agitación en el amamantamiento"

  El primer testimonio apesadumbrado que escuché fue el de una madre en una de nuestras reuniones. Hará al menos ocho o nueve años.

  Esa madre intentaba describir la sensación visceral de rechazo que sentía hacia su hijo cuando se acercaba para pedirle pecho. No entendía a su cuerpo ni sus reacciones incontroladas. Ella amaba a su hijo sobre todas las cosas y de un tiempo a esta parte no soportaba la sola idea de que el pequeño se acercara a su pecho. Esta madre sufrió por su hijo, sufrió por no entender a su cuerpo y sobre todo sufrió al intentar ocultar la vergüenza que le suponía poner palabras a sus emociones y expresarlas frente a otras madres.
  Cuando por fin habló y no solo no sintió rechazo del resto de las madres, sino que se sintió envuelta, apreciada y "escuchada", descubrió su liberación y abrió un nuevo tema en nuestras reuniones. 
  Ese día, esa madre, nos ayudó a todas porque nos enseñó un reconocimiento distinto de las emociones propias y de cómo acercarse a las emociones del otro acompañándolo, aportando y no juzgando.

La idea que me vino entonces a la cabeza fue lo sabia que es la naturaleza. 
Tengo un amigo que cría caballos y él nos decía que las yeguas se comportan de forma curiosa cuando se quedan de nuevo preñadas y aún no han destetado al potro anterior. ¿Adivináis?  
 ¡Rechazan al potrillo! 
En ocasiones ¡incluso a coces! 


 Hace unos años, poca información podíamos encontrar de la "agitación del amamantamiento", porque es un tema que aún hoy  se desconoce el origen y la causa. Hay hipótesis que tienen más que ver con la experiencia cualitativa de lo testimonios de las madres que con la evidencia científica. 

   Es un tema tan desconocido, tan poco evidenciado y en cierto modo tabú, por el juicio que nos supone reconocer ese rechazo descontrolado y visceral imposible de evitar y muy difícil de describir, que lo hemos tomado como un tema a proponer de forma cíclica en nuestros encuentros con madres.

 Así que si te acercas por nuestras reuniones, conocerás de manera directa a otras madres que han vivido esta situación en algún momento de sus lactancias.

 Ahora podemos encontrar algún artículo de opinión en blogs y webs y eso significa que le estamos dando visibilidad y por tanto hay posibilidades de que en algún momento alguien tenga un proyecto de investigación que nos esclarezca el origen y nos enseñe a comprender mejor nuestra biología. De momento tenemos que confiar en nuestro cuerpo y en nuestro sentir visceral y aprender a manejar esta agitación. 


  En ocasiones nos ayudará saber qué hicieron otras madres, tal vez decidamos destetar a nuestro hijo o intentar manejar los momentos de cercanía al pecho, tal vez busques un espacio de tranquilidad y pidas ayuda para que tu hijo vaya al parque en los momentos de menos control...

 Te animamos a compartirlo con nosotras, porque hablarlo es descubrir que no estás sola, que lo que te pasa les sucede a otras madres y juntas encontramos alternativas en el manejo práctico de la vivencia.

Raquel. Monitora de La Liga de la Leche en Segovia.

martes, 3 de abril de 2018

Lactancia prolongada


¿Todavía le sigues dando el pecho?


No es infrecuente ver  a un niño que ya anda y demanda “la tetita” de su mamá. Ante lo cual, en ocasiones se oye el comentario:” Con lo mayor que es y sigue enganchado a la teta, si la está usando de chupete…”

Esta mañana sin ir más lejos, tras el fin de semana, mis compañeras y yo comentamos cómo habíamos pasado estos días. Una de ellas había tenido una comida con amigas y sus hijos, y dos de ellas tras la comida se habían puesto a dar el pecho a sus niños, que ya tienen 3 años. (¡Figúrate!). Mis compañeras estaban de acuerdo en que eso era un escándalo, para eso mejor usar un chupete.

Pero es que un chupete no es lo mismo. Tal vez, estas compañeras, con poca experiencia en lactancia materna (sus hijos fueron amamantados casi 4 meses, la que más), deberían haber pedido a estos niños más mayorcitos, que les contasen porqué siguen pidiendo “la tetita” de su mamá.

Existe mucho desconocimiento en relación a la lactancia de niños “mayorcitos”.

Los beneficios de la lactancia materna son innumerables, tanto para los niños como para las madres:

Ø  La leche materna no pierde sus propiedades con el paso del tiempo, resultando un alimento completo y de mayor calidad que la leche de fórmula o de vaca.
Ø  Los beneficios inmunológicos de la leche materna persisten en el tiempo, suponiendo una menor incidencia de infecciones que en otros niños no amamantados.
Ø  La lactancia continuada favorece el desarrollo normal de la mandíbula y la expansión del paladar.
Ø  Los niños pequeños carecen de sistemas digestivos maduros. La lactancia les mantiene bien alimentados mientras continúa la transición hacia los alimentos sólidos, y les mantiene bien alimentados en caso de enfermedad.
Ø  Las tomas son el momento de reconexión con el niño activo. Esto puede ser especialmente útil si la madre trabaja
Ø  Facilita el momento de acostar al niño.
Ø  Es la continuación de una relación que ningún oso de peluche ni mantita puede sustituir.
Ø  La mamá tiene menos riesgo de diabetes tipo(2), cáncer de mama, cáncer de ovario, hipertensión e infarto de miocardio.

Una vez que tenemos la información precisa,cada familia en función de sus necesidades optará por la decisión que crea conveniente, y sea cual sea ésta debería ser respetada.

La asistencia a un grupo de apoyo a la lactancia y la relación con otras madres lactantes de niños mayores con las que compartir experiencias puede ser muy importante a la hora de fortalecer la decisión de amamantar por encima de una  edad:


INFORMACIÓN EXTRAÍDA DE:

ü  "EL ARTE FEMENINO DE AMAMANTAR", 
LA LIGA DE LA LECHE INTERNACIONAL, 
8ª Edición, 2011
ü  Documento de lactancia materna en niños mayores o “prolongada” del Comité de lactancia materna de la Asociación Española de Pediatría.


Mª Ángeles.
Monitora de la Liga de la Leche de Castilla y León.