Por fin llega el momento en el que todo cobra sentido y estas en la consulta del alergólogo con tu bebé y te confirman que tiene A.P.L.V, o lo que es lo mismo , alergia a la proteína de la leche de vaca( vamos a poner esta de ejemplo porque suele ser la más habitual aunque podría ser cualquiera, huevo, soja, frutos secos…)¿y ahora?
Te recomiendan quitar el pecho y te dan una leche especial de fórmula hidrolizada que a parte de oler fatal sabe a rayos. Ya está; palmadita en la espalda y para casa. Ahí comienza una lucha para dar un biberón que no quiere con una leche que sabe realmente mal a tu bebé…¿Es el fin? Pues claro que no, porque PUEDES seguir dando el pecho, si es eso lo que tu quieres y decides .
Empecemos por el principio.
No es igual alergia alimentaria que intolerancia alimentaria aunque aún se oye , por desgracia, en las consultas médicas intolerancia a la proteína láctea y alergia a la lactosa. Eso no existe.
Alergia alimentaria es una respuesta inmune exagerada del organismo cuando entra en contacto con el alérgeno alimentario ("sustancia extraña"). Estas sustancias capaces de provocar una reacción alérgica se conocen como sustancias alergénicas o alérgenos. Se puede identificar mediante análisis de sangre o prick cutáneo.
Intolerancia alimentaria es una reacción adversa del propio metabolismo, sin participación del sistema inmunológico ante la ingestión de un alimento o componente de un alimento. Por desgracia no hay ninguna prueba médica que se pueda realizar más allá del método empírico de ensayo –error. Como esto me siento mal, dejo de comerlo , me siento bien.
También influye en las alergias la sensibilidad de la persona, hay personas con niveles altos de alergia que a penas tienen síntomas y otras sin embargo a pesar de tener niveles muy bajos, sí demuestran muchos síntomas pudiendo llegar incluso a la anafilaxia( la reacción más grave de una alergia)
Una vez aclarado esto ahora viene la pregunta¿ puedo dar el pecho a mi hijo si tiene una alergia o intolerancia alimentaria? La respuesta es SI , si es lo que tu quieres hacer.
Es tan sencillo como eliminar de tu dieta el alérgeno , el alimento y sus derivados. Al principio puede parecer difícil, es algo nuevo, unos cambios de hábitos , empezar a leer etiquetas que antes a lo mejor ni habías parado a mirar pero merece la pena porque con tu leche tu bebe recibe TODO lo que necesita y por supuesto tiene mejor olor y sabor que cualquier fórmula hidrolizada.
Las leches hidrolizadas normalmente les cuesta mucho a los bebes acostumbrarse a ellas)algunos nunca lo logran y si pudierais probar una entenderíais por qué…aunque para las mujeres que no han podido /querido dar el pecho con un bebé alérgico es su única solución. Muchas veces se intenta “engañar “ a los bebes poniendo stevia, vainilla, canela en la leche,
incluso muchas veces adelantando la introducción de los cereales y aún así el bebé no la acepta; todo esto se traduce en lloros, cabreos , preocupación, desesperación, frustración…
El sacrificio es mínimo comparándolo con los beneficios para tu bebé. Te convertirás en una experta lectora de etiquetas y descubrirás nuevos suplementos alimentarios , nuevos súper alimentos , por ejemplo una cucharada de sésamo contiene muchísima más cantidad de calcio que un vaso entero de leche de vaca.
Debes tener en cuenta también que el cuerpo humano tarda entre 10-12 días en eliminar el alérgeno del cuerpo.
La medicina va evolucionando y hace años en cuanto se veía una alergia alimentaria automáticamente se hacía dieta exenta del alérgeno y a esperar, meses, años….y a los 5,6,7 años se podía plantear una introducción paulatina del alérgeno para desensibilizar a la persona. Ahora tiene fuerza la nueva corriente que anima a que según sale una alergia , cumpliendo unas condiciones, se pone enseguida en pequeñas dosis en contacto con el alérgeno para lograr cuanto antes una desensibilización ( es más en España el año pasado2017 se elaboró la primera guía a nivel mundial sobre la ITO, inmunoterapia oral, lo que antiguamente se hacía al cabo de x años).
En este aspecto los bebés lactantes tienen ventaja ya que su madre a través de la lactancia materna puede ir poniendo en contacto en pequeñas dosis que pasan a la leche materna al bebé con el alérgeno, lo comúnmente conocido como trazas del alérgeno, y esto les ayuda a ir desensibilizándose a la vez que obtienen todos los nutrientes , defensas y en general todo lo que necesitan del pecho. Como comenté antes hay bebés con mucha sensibilidad que la más mínima traza de alérgeno a través de la lactancia de dará síntomas pero hay otros los cuales aún llevando su madre una dieta completamente normal , no tienen ningún síntoma , pero están en contacto con el alérgeno, desensibilizándose.
Como todos los cambios y evoluciones tardan un poco las mamás pueden encontrarse con el especialista que recomienda dieta exenta o el que anima a la desensibilización., pero la última palabra , la decisión final la tienes TU.
En la Liga de la leche somos madres con una exhaustiva formación, actualizadas y que contamos con nuestras propias experiencias personales, nuestras luchas en situaciones difíciles y madres que han tenido lactancias ideales , madres que decidieron destetes y madres que continúan sus lactancias a lo largo de los años, y si lo necesitas aquí estamos para ayudarte, apoyarte en tu decisión sea cual sea , pero que sea siempre informada .
Espero haberos ayudado a las que lo necesitéis en estos momentos y haber aportado un poco de esperanza .
Un beso a todas.
Eva Miguélez Colinas, monitora Liga de La Leche.
miércoles, 24 de enero de 2018
MEDICINAS Y LACTANCIA
¿Necesitas destetar al bebé para medicarte?
¡Casi seguro que no!
Los fármacos rara vez representan un riesgo similar al que conlleva la leche de fórmula. Un sólo biberón de leche de artificial aumenta el riesgo de enfermedades infantiles y de la edad adulta. "Más vale prevenir que curar", y esto casi siempre significa seguir amamantando, no destetar al bebé. He aquí algunas razones para ello:
- Aunque un fármaco determinado se encuentre en la sangre de la madre en niveles elevados, se hallará muy diluido cuando el bebé lo ingiera a través de la leche, lo digiera y llegue a su sangre.
- La edad es importante.Algunos fármacos que pueden ser preocupantes en bebés prematuros, no lo son para bebés nacidos a término. Cuanto mayor sea el bebé, menos hay que temer. A algunas mujeres se les aconseja muy erróneamente que desteten a sus hijos a causa de un fármaco que se puede administrar a los bebés y niños pequeños.
- En caso de duda, esté atenta por si surgen cambios cambios en su bebé, como diarrea o desasosiego.
- El destete provisional -y la extracción de leche y la alimentación con biberón de un bebé descontento- representa un enorme estrés físico y emocional en un momento ya estresante de por sí.
- La lactancia no es un grifo que pueda abrirse y cerrarse. Interrumpirla repentinamente puede significar su fin.
- Más reducción de riesgos: amamantar antes de tomar la dosis, esperar "cinco vidas medias", hallar un fármaco o tratamiento más seguro, o amamantar a tiempo parcial son opciones mucho mejores que el destete provisional.
- Las empresas farmacéuticas tienden a recomendar el destete para evitar litigios. Los estudios llevados a cabo rara vez apoyan el destete.
- Para más información consulte el libro Medicamentos y leche materna, de Thomas W. Hale.
- También puedes descargarte la guía rápida de compatibilidad entre medicamentos y lactancia materna de la Asociación Española de Pediatría.
- Visitas web:
- Medicamentos y lactancia: www.e-lactancia.org
- LactMed, base de datos de fármacos y lactancia de los Institutos de Salud Estadounidenses, en inglés.
Extraído de las hojas de utilidad de "El Arte Femenino de Amamantar" (LLL-Medici).
martes, 16 de enero de 2018
Sexualidad y Lactancia
De vez en cuando, en el grupo de León y a instancias de las madres, hacemos una charla sobre sexualidad y lactancia.
Muchas veces el tema interesa sobre todo por investigar los métodos anticonceptivos durante esta etapa, aunque detrás suele haber un secreto: a muchas mujeres no les apetece el sexo y no saben si lo que les pasa es normal o no.
Creo que es importante tener claro una cosa: no se puede distinguir sexualidad de lactancia, porque no hay distinción; la lactancia forma parte de la sexualidad femenina, es una etapa más de nuestro ciclo sexual. De hecho, durante una toma se segregan hormonas que también están presentes en las relaciones sexuales de pareja. Y tanto es así, que hay mujeres que confiesan, las más de las veces con mucho pudor y hasta con culpa, que sienten excitación sexual durante las tomas.
Hace unas semanas leía con estupor una entrada en un blog que se supone feminista, donde la autora afirmaba que a quien le pasa esto tiene un problema y ha de hacérselo mirar; una afirmación que sólo denota una profunda ignorancia (y de paso, una total falta de empatía y sororidad) sobre el ciclo sexual femenino y concretamente, sobre el proceso de una toma.
Pero vayamos por partes.
Durante una tetada, aparte de prolactina, la mujer segrega grandes cantidades de oxitocina, que es la hormona encargada de eyectar la leche fuera del pecho. La oxitocina, también llamada hormona del amor, se segrega también durante el parto, siendo la responsable de las contracciones uterinas y del reflejo de eyección del feto; y durante un encuentro sexual, para las mujeres la oxitocina es la responsable de las contracciones del orgasmo y para los hombres es la hormona que causa la eyaculación. Además, durante una tetada una mujer también segrega, de manera paralela y como consecuencia de la oxitocina, grandes cantidades de endorfinas. Queda claro así, que no es tan raro que una mujer sienta placer sexual mientras amamanta, puesto que las hormonas que segrega son las encargadas, percisamente, de proporcionar ese placer sexual.
Ahora bien; si estamos llenas de esas maravillosas hormonas, ¿por qué parece que no tenemos ganas de tener sexo de pareja? Pues precisamente porque estamos llenas de esas hormonas, no necesitamos más. La naturaleza así se encarga de que sólo tengamos ojos para nuestros bebés, brazos para nuestros bebés, porque ellos nos necesitan. Nuestras parejas ya son adultas y se supone que se las pueden arreglar solitas, y que, además, entienden que las necesidades de ese nuevo ser están por encima de las suyas.
De todas formas, es cierto que cuando ese puerperio va desapareciendo y nosotras vamos retomando otras formas de contacto sexual, muchas mujeres se encuentran con que tienen algunas dificultades. A veces los primeros encuentros sexuales no son muy agradables, y eso puede hacer que la mujer madre en los primeros meses posponga el sexo con su pareja.
Volvemos de nuevo a las hormonas que intervienen en la lactancia, pero esta vez sí nos vamos a centrar en la prolactina.
Durante los primeros 180 días tras el parto (unos 6 meses) los niveles de prolactina y de oxitocina son muy altos. La naturaleza se asegura así de que la lactancia se establezca debidamente y que el bebé, que aún no puede tomar otros alimentos que no sean la leche de su madre, tiene una buena cantidad de esa leche. A partir de esos 6 meses, y por una cuestión de economía, la lactancia se hace más "mecánica" y los niveles basales de esas hormonas bajan. Pero mientras la prolactina esté alta las mujeres que amamantan pueden sentir un déficit de lubricación vaginal durante sus relaciones sexuales con penetración. Usar lubricantes químicos y tener presente que hay muy buen sexo que no lleva consigo penetración pueden ayudar mucho.
Y sobre todo, la paciencia de las parejas, la empatía con sus compañeras, y que dispongan de información adecuada sobre cómo se desarrolla en la mujer esta etapa de su vida, son fundamentales para que todo vuelva a fluir, no como antes eso seguro, pero de manera igual de estupenda.
Raquel García
Monitora del grupo de La Liga de la Leche en León
Muchas veces el tema interesa sobre todo por investigar los métodos anticonceptivos durante esta etapa, aunque detrás suele haber un secreto: a muchas mujeres no les apetece el sexo y no saben si lo que les pasa es normal o no.
Creo que es importante tener claro una cosa: no se puede distinguir sexualidad de lactancia, porque no hay distinción; la lactancia forma parte de la sexualidad femenina, es una etapa más de nuestro ciclo sexual. De hecho, durante una toma se segregan hormonas que también están presentes en las relaciones sexuales de pareja. Y tanto es así, que hay mujeres que confiesan, las más de las veces con mucho pudor y hasta con culpa, que sienten excitación sexual durante las tomas.
Hace unas semanas leía con estupor una entrada en un blog que se supone feminista, donde la autora afirmaba que a quien le pasa esto tiene un problema y ha de hacérselo mirar; una afirmación que sólo denota una profunda ignorancia (y de paso, una total falta de empatía y sororidad) sobre el ciclo sexual femenino y concretamente, sobre el proceso de una toma.
Pero vayamos por partes.
Durante una tetada, aparte de prolactina, la mujer segrega grandes cantidades de oxitocina, que es la hormona encargada de eyectar la leche fuera del pecho. La oxitocina, también llamada hormona del amor, se segrega también durante el parto, siendo la responsable de las contracciones uterinas y del reflejo de eyección del feto; y durante un encuentro sexual, para las mujeres la oxitocina es la responsable de las contracciones del orgasmo y para los hombres es la hormona que causa la eyaculación. Además, durante una tetada una mujer también segrega, de manera paralela y como consecuencia de la oxitocina, grandes cantidades de endorfinas. Queda claro así, que no es tan raro que una mujer sienta placer sexual mientras amamanta, puesto que las hormonas que segrega son las encargadas, percisamente, de proporcionar ese placer sexual.
Ahora bien; si estamos llenas de esas maravillosas hormonas, ¿por qué parece que no tenemos ganas de tener sexo de pareja? Pues precisamente porque estamos llenas de esas hormonas, no necesitamos más. La naturaleza así se encarga de que sólo tengamos ojos para nuestros bebés, brazos para nuestros bebés, porque ellos nos necesitan. Nuestras parejas ya son adultas y se supone que se las pueden arreglar solitas, y que, además, entienden que las necesidades de ese nuevo ser están por encima de las suyas.
De todas formas, es cierto que cuando ese puerperio va desapareciendo y nosotras vamos retomando otras formas de contacto sexual, muchas mujeres se encuentran con que tienen algunas dificultades. A veces los primeros encuentros sexuales no son muy agradables, y eso puede hacer que la mujer madre en los primeros meses posponga el sexo con su pareja.
Volvemos de nuevo a las hormonas que intervienen en la lactancia, pero esta vez sí nos vamos a centrar en la prolactina.
Durante los primeros 180 días tras el parto (unos 6 meses) los niveles de prolactina y de oxitocina son muy altos. La naturaleza se asegura así de que la lactancia se establezca debidamente y que el bebé, que aún no puede tomar otros alimentos que no sean la leche de su madre, tiene una buena cantidad de esa leche. A partir de esos 6 meses, y por una cuestión de economía, la lactancia se hace más "mecánica" y los niveles basales de esas hormonas bajan. Pero mientras la prolactina esté alta las mujeres que amamantan pueden sentir un déficit de lubricación vaginal durante sus relaciones sexuales con penetración. Usar lubricantes químicos y tener presente que hay muy buen sexo que no lleva consigo penetración pueden ayudar mucho.
Y sobre todo, la paciencia de las parejas, la empatía con sus compañeras, y que dispongan de información adecuada sobre cómo se desarrolla en la mujer esta etapa de su vida, son fundamentales para que todo vuelva a fluir, no como antes eso seguro, pero de manera igual de estupenda.
Raquel García
Monitora del grupo de La Liga de la Leche en León
jueves, 28 de diciembre de 2017
Cuando tu bebé necesita ser operado…
Cuando tu bebé necesita ser operado…
No me centraré en que fue en Nochebuena, ni en que nos tocó
salir corriendo hacia Madrid sin saber cuándo podríamos volver, ni en la
separación que supuso de nuestros hijos mayores que tan sólo contaban con 3 y 6 años, ni en que por el camino casi nos matamos de puros nervios, ni de que iba,
siendo un tercero, con la bolsa rota con dos horas y cuarto de camino por
delante, ni tampoco en el dolor y la frustración que se siente cuándo
diagnostican a tu bebé en el embarazo una enfermedad, y sientes que ni siquiera
en tu útero puedes mantenerlos a salvo…
Hoy mi tercera hija cumple cuatro añitos. Aún recuerdo y me
emociono cuándo evoco aquellos momentos de miedo e incertidumbre. Emma, la
tercera de mis hijos, vino al mundo luchando y dándonos grandes lecciones de
fortaleza y lucha que jamás olvidaremos.
Cuando es el cumpleaños de alguno de mis hijos, les encanta
recordar cómo fueron sus nacimientos, cómo fue el parto, cómo fueron esas
primeras semanas… vemos fotos, vídeos, contamos las anécdotas y yo me pongo muy
ñoña jajaja. Hoy tocaba recordar el nacimiento de Emma, y lo bueno es que sus
hermanos recuerdan cosas, así que entre todos hemos recompuesto su historia.
Emma venía con un problema en el
intestino que detectaron en el embarazo, y sabíamos que tenía que ser
intervenida a las pocas horas de nacer. Nos habían derivado a Madrid, y
estábamos más o menos preparados, aunque creo para algo así, nunca terminas de
estarlo.
El parto fue natural,
respetado y disfrutado (dadas las circunstancias), y sentí que pude estar
bastante a mi libre albedrío. Yo tenía muy claro, que los minutos y horas
siguientes Emma tendría que pasar por pruebas y separación, así que quisimos
darle la mejor bienvenida posible… recuerdo al momento de nacer besarla hasta
el agotamiento, porque sabía que a los pocos minutos se la llevarían.
Sabía que no podría
alimentarla con mis pechos hasta pasados muchos días, en concreto 20 días hubo
hasta que pude ponerla al pecho. Yo lloraba de envidia cuándo veía en la UCI a
otras madres amamantando a sus bebés, también enfermos. Mi marido y yo sólo
podíamos calmarla haciendo piel con piel; Y así, nos íbamos turnando 8 ocho
horas cada uno, mañana, tardes y noches, para poder tenerla de continuo en
nuestros brazos.
Yo no podía darle de
mamar a Emma, pero quería ayudar a otros bebés que sí podían comer por boca;
así que me hice donante de leche en el hospital y desde que Emma nació, empecé
a extraerme leche cada dos horas, sin descanso. Por las noches incluso me ponía
el despertador, aún puedo recordar el ruido en la quietud de la noche del
sacaleches eléctrico…
Acabé dejando al doce de octubre 17 litros de leche para
repartir entre los muchos bebés hospitalizados.
Creo que una de las mayores frustraciones que he vivido como
madre, es la de sentir que al ponerla al pecho, después de la larga espera,
Emma había perdido el instinto de succión. No hacía fuerza y se escapaba el
pezón de su boquita… Yo sabía que era cuestión de paciencia, y que lo
acabaríamos logrando, mis otros hijos habían mamado durante años, y ella no iba
a ser menos.
Una neonatóloga estupenda nos explicó un truco, que supuso
que a los dos días Emma empezara a mamar eficazmente. Con una cánula finita
pegada a su paladar y mi leche en una jeringuilla esperábamos a que ella
hiciera fuerza para subir el émbolo, así fue como empezó a coger fuerza y a
mamar activamente…
Cuando tienes problemas en la lactancia, y más aún cuando tu
hijo tiene un problema o está hospitalizado, es muy importante el conocimiento
y apoyo del servicio sanitario que os tratan a ti o a tu hijo. En esos momentos
de flaqueza, de dudas, de preocupación, brindarte de apoyos a tu alrededor e
información es fundamental para sentir ese empujoncito de que ¡sí se puede!
Para eso también puedes contactar con tu grupo de La Liga más cercano; estamos
en 11 comunidades del territorio español; hacemos reuniones mensuales regulares
y atendemos consultas por teléfono, por correo y por whatsapp:
Adjunto el tríptico de la Asociación Española de Pediatría
que habla sobre la importancia de continuar la lactancia en caso de que tu hijo
deba ser hospitalizado:
Además, si tu hijo está hospitalizado sea un bebé lactante o
sea un niño de 14 años, no está de más echar un vistazo a la “Carta Europea de
los Derechos de las Niñas y Niños Hospitalizados” donde quedan recogidas las
leyes que nos amparan y nos protegen.
Y dicho todo esto, me gustaría enviar desde aquí un mensaje
de admiración, cariño y fuerza a las familias y niños que tienen que estar
hospitalizados. cuándo tenemos la suerte de amamantar a nuestros hijos durante
ese proceso, la lactancia nos sirve para consolar y alimentar a nuestros hijos,
además está demostrado que reduce el dolor, consuela en tratamientos o
terapias; les produce seguridad, incluso en un ambiente que parece un poco
hostil (como un entorno hospitalario); además les provee de anticuerpos, calorías
y los mantiene hidratados; y para nosotros, como padres y acompañantes, que
muchas veces nos sentimos impotentes frente al dolor o la situación de nuestro hijo, nos ofrece
la oportunidad de que al menos eso sí está en nuestras manos…
Un abrazo navideño de
color y esperanza.
Eva- Monitora de La Liga de La Leche
miércoles, 27 de diciembre de 2017
Tiempo de Navidad
Estas fechas son especiales, queramos o no, nos resulten más o menos significativas, pues hay un montón de momentos en los que nos reunimos con la familia, los seres queridos, los amigos...
Surge la oportunidad de hablar con personas a las que vemos con menor frecuencia durante el año. Y también se abren conversaciones en las que invariablemente se habla de todo un poco, también de la lactancia y crianza de nuestr@ hij@.
En mi caso, este año "tenemos" una embarazada en la familia y todas las que somos madres nos hemos sentido atraídas hacia ella como un imán. También es cierto que ella, que es muy abierta, ha aprovechado para hacer un montón de preguntas, con lo cual hemos pasado ¡horas! charlando animadamente, cada cual desde su propia experiencia y modo de obrar. Independientemente de lo que cada una haya decidido en sus partos y cómo haya alimentado y criado a su bebé, lo que está claro es que generalmente las madres deseamos brindar apoyo y ofrecer tribu a las que están en trance de ingresar en el club. Es un momento muy significativo para todas, al menos para el grupo que el otro día nos congregábamos.
No sé si mi cuñada decidirá llevar a cabo algo de lo que oyó allí, pero está claro que se dio cuenta de que estamos deseosas de apoyarla, y que hay tantas formas de vivir la maternidad como mujeres y bebés hay. Creo que percibió que está genial informarse y planificar, pero a menudo la forma en que se presentan los acontecimientos van guiando nuestros pasos y prioridades. De todo ello me quedo con algo que expresó muy bien otra de las presentes: lo importante es no precipitarse en querer resolver las cosas, pues a menudo lo que interpretamos como el principio de un grave problema (que solemos relacionar con la lactancia) se resuelve con el contacto amoroso con el bebé, observando y obrando sin ansiedad, con serenidad y paciencia. Me pareció muy significativo.
En mi caso la verdad hablé poco (o menos de lo que hubiera deseado, jijij) y escuché mucho, pero no por humildad sino porque tenía un catarro horroroso, y también porque guardaba un regalo para ella que hablaba mejor que yo: un volumen del pediatra Carlos González con sus tres best-seller. Y una almohada de embarazo y lactancia para que descanse mejor en estos últimos meses. Dos cosas que me parecieron muy útiles para estos meses previos al nacimiento, y para después también.
Pensaba en mis propios embarazos, en mis dudas y temores, ilusiones y expectativas. Sobre todo con el primer hijo. Y también pensaba en mis primeras Navidades como madre lactante. Y recordé aquella Nochevieja que tuve que esperar 2 horas y media antes de volver a amamantar a mi hija Jimena, de 3 meses, después de brindar con una copita de champán, para dar tiempo suficiente a eliminar el alcohol de la leche. La verdad es que tomé con humor todos los comentarios que me hicieron mis familiares y no me molestó que les pareciera un inconveniente, pues para mí no lo fue y para mi bebé tampoco porque dio la casualidad de que permaneció dormida ese tiempo.
Al tener un hijo al que amamantamos, sea cual sea su edad, en estas celebraciones nos exponemos a la observación y a veces al juicio explícito -más o menos positivo, casi siempre no pedido- de los demás. Especialmente a medida que pasan los meses, los años... De pronto podemos encontrarnos con entusiasmados defensores o con comentarios que nos descolocan, por lo desafortunados, críticos... Por eso a veces no es mala idea llevar preparadas unas cuantas respuestas ingeniosas, de esas que a una no se le ocurren en el momento, pero sí después. No obstante si se puede, el sentido del humor y la perspectiva zen puede borrar de un plumazo cualquier nube social. En el modo "Blanca Navidad" de la canción. Y si no hay inspiración en ese momento, un corte seco con mirada incluida y asunto zanjado. La gente entenderá.
Sea como fuere en estas fechas hay más ocasiones de amamantar en público, y se convierte en un acto más social, más expuesto, y es normal que la gente se fije más en lo que hacemos, cómo lo hacemos...
Respecto a las bebidas con alcohol y la lactancia: Si estás amamantando y durante las celebraciones deseas tomarte una copita de vino o de champán, intenta amamantar antes de tomar la bebida alcohólica. El alcohol se halla presente en la leche en la misma medida que en la sangre, y el nivel sube y baja del mismo modo.
Tras 2-3 horas tu leche se habrá deshecho del alcohol ingerido y podrás volver a ofrecer el pecho.
Los bebés no metabolizan el alcohol tan bien como los adultos y cuando hay alcohol en la leche toman menos cantidad de lo habitual. Además el alcohol hace que la leche baje más lentamente (se pone en riesgo la producción de leche y el crecimiento del bebé si se bebe copiosamente y con asiduidad). Una cerveza o una copa de vino ocasional suele ser inofensivo y los efectos disminuyen a medida que el bebé crece.
FUENTE: "Alcohol durante la lactancia", pág 402-403 de "EL ARTE FEMENINO DE AMAMANTAR", La Liga de La Leche Internacional. 2011
Surge la oportunidad de hablar con personas a las que vemos con menor frecuencia durante el año. Y también se abren conversaciones en las que invariablemente se habla de todo un poco, también de la lactancia y crianza de nuestr@ hij@.
En mi caso, este año "tenemos" una embarazada en la familia y todas las que somos madres nos hemos sentido atraídas hacia ella como un imán. También es cierto que ella, que es muy abierta, ha aprovechado para hacer un montón de preguntas, con lo cual hemos pasado ¡horas! charlando animadamente, cada cual desde su propia experiencia y modo de obrar. Independientemente de lo que cada una haya decidido en sus partos y cómo haya alimentado y criado a su bebé, lo que está claro es que generalmente las madres deseamos brindar apoyo y ofrecer tribu a las que están en trance de ingresar en el club. Es un momento muy significativo para todas, al menos para el grupo que el otro día nos congregábamos.
No sé si mi cuñada decidirá llevar a cabo algo de lo que oyó allí, pero está claro que se dio cuenta de que estamos deseosas de apoyarla, y que hay tantas formas de vivir la maternidad como mujeres y bebés hay. Creo que percibió que está genial informarse y planificar, pero a menudo la forma en que se presentan los acontecimientos van guiando nuestros pasos y prioridades. De todo ello me quedo con algo que expresó muy bien otra de las presentes: lo importante es no precipitarse en querer resolver las cosas, pues a menudo lo que interpretamos como el principio de un grave problema (que solemos relacionar con la lactancia) se resuelve con el contacto amoroso con el bebé, observando y obrando sin ansiedad, con serenidad y paciencia. Me pareció muy significativo.
En mi caso la verdad hablé poco (o menos de lo que hubiera deseado, jijij) y escuché mucho, pero no por humildad sino porque tenía un catarro horroroso, y también porque guardaba un regalo para ella que hablaba mejor que yo: un volumen del pediatra Carlos González con sus tres best-seller. Y una almohada de embarazo y lactancia para que descanse mejor en estos últimos meses. Dos cosas que me parecieron muy útiles para estos meses previos al nacimiento, y para después también.
Pensaba en mis propios embarazos, en mis dudas y temores, ilusiones y expectativas. Sobre todo con el primer hijo. Y también pensaba en mis primeras Navidades como madre lactante. Y recordé aquella Nochevieja que tuve que esperar 2 horas y media antes de volver a amamantar a mi hija Jimena, de 3 meses, después de brindar con una copita de champán, para dar tiempo suficiente a eliminar el alcohol de la leche. La verdad es que tomé con humor todos los comentarios que me hicieron mis familiares y no me molestó que les pareciera un inconveniente, pues para mí no lo fue y para mi bebé tampoco porque dio la casualidad de que permaneció dormida ese tiempo.
Al tener un hijo al que amamantamos, sea cual sea su edad, en estas celebraciones nos exponemos a la observación y a veces al juicio explícito -más o menos positivo, casi siempre no pedido- de los demás. Especialmente a medida que pasan los meses, los años... De pronto podemos encontrarnos con entusiasmados defensores o con comentarios que nos descolocan, por lo desafortunados, críticos... Por eso a veces no es mala idea llevar preparadas unas cuantas respuestas ingeniosas, de esas que a una no se le ocurren en el momento, pero sí después. No obstante si se puede, el sentido del humor y la perspectiva zen puede borrar de un plumazo cualquier nube social. En el modo "Blanca Navidad" de la canción. Y si no hay inspiración en ese momento, un corte seco con mirada incluida y asunto zanjado. La gente entenderá.
Sea como fuere en estas fechas hay más ocasiones de amamantar en público, y se convierte en un acto más social, más expuesto, y es normal que la gente se fije más en lo que hacemos, cómo lo hacemos...
Respecto a las bebidas con alcohol y la lactancia: Si estás amamantando y durante las celebraciones deseas tomarte una copita de vino o de champán, intenta amamantar antes de tomar la bebida alcohólica. El alcohol se halla presente en la leche en la misma medida que en la sangre, y el nivel sube y baja del mismo modo.
Tras 2-3 horas tu leche se habrá deshecho del alcohol ingerido y podrás volver a ofrecer el pecho.
Los bebés no metabolizan el alcohol tan bien como los adultos y cuando hay alcohol en la leche toman menos cantidad de lo habitual. Además el alcohol hace que la leche baje más lentamente (se pone en riesgo la producción de leche y el crecimiento del bebé si se bebe copiosamente y con asiduidad). Una cerveza o una copa de vino ocasional suele ser inofensivo y los efectos disminuyen a medida que el bebé crece.
FUENTE: "Alcohol durante la lactancia", pág 402-403 de "EL ARTE FEMENINO DE AMAMANTAR", La Liga de La Leche Internacional. 2011
miércoles, 6 de diciembre de 2017
Lactancia sin leche materna
Siempre me ha resultado curioso lo que las mamás lactantes
encontramos en común entre nosotras. Es muy frecuente que cuando nos reunimos,
o en simples encuentros, cuando el tema de la lactancia sale a relucir, salgan
a su vez historias de lactancia de lo más variopinto, algunas de ellas,
fascinantes. Fue así, de historia en historia, cuando descubrí hace ya unos
años que existía la lactancia seca. La lactancia seca, es la que se lleva a cabo
sin leche de por medio, o al menos sin leche materna de por medio. Es por tanto
la que no tiene un fin nutritivo.
La verdad es que el nombre lactancia seca, no me gusta en
absoluto. Para mí la palabra “seca”, no
sé si por deformación profesional, es
sinónimo de “yermo”,” inerte”, y son adjetivos que no considero que califiquen
al pecho de una madre. Creo que el pecho
de una madre es siempre amoroso, aunque no mane leche de él. Incluso es amoroso aunque el bebé por el
motivo que sea no llegue a prenderse de él. Tampoco me gusta el término “lactancia no
nutritiva”, porque si bien es cierto,
que la OMS habla de la lactancia materna únicamente en términos de aporte de
nutrientes, todos sabemos que las
personas, y especialmente los bebés, no sólo necesitan alimentar su cuerpo, y que hay necesidades, como la de contacto y afecto, tan importantes como la necesidad de alimento. La llamaré
por tanto lactancia sin leche materna.
Quien amamantó lo sabe, y como dije en otra ocasión: “En la
lactancia la leche no es lo de menos, pero tampoco es lo de más”. ¿Y si no es sólo leche de lo que hablamos, de
qué hablamos entonces? Pues de calorcito, de seguridad, de tranquilidad,
de apego, de consuelo, de calma, de sentirse poderosa, de conocimiento mutuo,
de vínculo, de paz, de abrazo, de miradas …
También es cierto, que todas esas cosas se pueden dar al bebé de muchas otras maneras, y las madres,
alimentemos como alimentemos, somos especialistas en hacerlo. Mediante abrazos,
besos, achuchones varios, canciones incluso desafinando, y dando el biberón con todo el amor del mundo, por supuesto.
Pero si la lactancia materna es todas estas cosas y muchísimas
más, no es de extrañar que muchas madres decidan disfrutar de una lactancia sin
leche materna.
¿Y cuáles son los
motivos por los que se llega a una lactancia sin leche materna?
Pues pueden ser muchos, vamos a repasar algunos de ellos:
En el caso de hipogalactia, es decir, baja o nula producción
de leche.
Hay madres que a pesar de no haber conseguido una producción de leche
(aquí cabe recordar que se calcula que únicamente un 2% de las mujeres pueden
sufrir hipogalactia real) deciden seguir ofreciendo el pecho a sus bebés, y
bien el bebé recibe el alimento de un relactador, mientras está prendido al
pecho, o bien se puede dar la leche por otro medio y colocar al bebé al pecho
para satisfacer otras necesidades.
Las opciones
son tantas como mamá y bebé deseen, porque cada lactancia la escriben ellos
dos.
Otro motivo puede ser el caso de mamás no gestantes, como
pueden ser las madres adoptivas o el caso de familias compuestas por dos
mamás, en las que una de las dos es madre gestante y la otra no gestante.
Sobre el primer caso me viene a la memoria el caso de una
mamá adoptiva que sin haber oído hablar
de este tipo de lactancia, cuando tuvo a su bebé en brazos, lo único que le
pedía el cuerpo era ponérselo al pecho, y ella fue la primera sorprendida en
ver cómo el bebé se agarraba y comenzaba a succionar.
Sobre el segundo caso, leí hace unas semanas el caso una
familia en la que una de las dos mamás había dado a luz por cesárea, y al
encontrarse ella tan agotada en el hospital habían animado a la otra mamá a que se
colocara al bebé al pecho. El bebé se agarró con tanta fuerza y naturalidad, que ambas
continuaron ofreciendo el pecho. Las
dos mamás distinguían perfectamente cuando el bebé tenía hambre de cuando sólo
quería chupar, y bromeaban sobre qué teta quería en cada momento.
También existen casos de madres que en su día destetaron y
por algún motivo el bebé se volvió a agarrar al pecho pero ya no se recuperó la
producción y la lactancia continúa por un tiempo más pero sin producción de leche.
Algunas veces, durante el embarazo, la producción de leche
se detiene, pero este no es motivo suficiente para que un bebé o niño decida destetarse, y la madre y el niño continúan su lactancia felices.
Incluso hay casos en los que en una lactancia de un niño
mayor, la mamá se encuentra con que estaba haciendo lactancia sin leche sin ni
siquiera saberlo, cuando, llegado el destete el pequeño le confiesa cómplice que hace tiempo que ya no sale nada :) .
Paloma Arribas
Monitora de La Liga de la Leche en Valladolid
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







